Archivo de marzo de 2012

PARÁBOLA

Viernes, 23 de marzo de 2012

Un hijo tenía un padre. El hijo le dijo: “Padre, he conocido a una mujer con
la que quiero formar una sola carne pero ella es confictiva y está enferma” El
padre no dijo nada porque dependían sus decisiones de las decisiones de su
mujer.
El hijo se fue a la aldea de la mujer y formó con ella una sola carne,
tenía 25 años y no había conocido mujer hasta entonces.
El hijo tenía un hermano que gustaba de formar una sola carne con las mujeres desde su más tierna
edad, a su madre  parecíanle bien las decisiones de su hijo pequeño y le tenía
en alta estima…Sin embargo el diablo tenía agarrada el alma de esta mujer y le
hacía sufrir cuando su hijo mayor formaba una sola carne con cualquier mujer,su
esposo lo sabía y echaba tierra de silencio sobre su matrimonio. Esta mujer era
una loca.
El hijo mayor sabía que su amada estaba enferma y que moriría
pronto, pero ella era una mujer bella y resuelta a la que Yavé había bendecido
con unos generosos pechos y unos ojos azul turquesa.
“Vuelve a casa de tu padre” le dijo ella “que yo viviré a tu lado en la ciudad, pues la gente de la
aldea me es ajena y sus almas están llenas de podredumbre”
El hijo mayor tomó el camino de la casa del padre pero el diablo agarró el alma de sus amada y ella
desapareció por seis días y seis noches y él no supo de ella…Los días se
sucedieron, muchas lunas y muchos soles se pusieron en el firmamento y a los
seis días siguieron otros seis y así otros seis y entonces él pensó:
“Mi amada puede estar en peligro y es voluntad de Dios que yo vaya a buscarla”

Luego entendió que ella estaba desde el principio en casa de su madre y los
padres del joven se ofendieron mucho pero él no se ofendió porque la amaba.

El hijo mayor no volvió a recibir noticias de la mujer y pasaron dos estaciones.
Un día se encontraba el joven en el mercado y vio comprando a la que había sido su amada:
“Tu padre me habló y me dijo: no vuelvas a ver a mi hijo nunca más ni vengas por ésta que es mi casa”
El joven lloró amargamente al escuchar estas palabras, pues sabía que el diablo que tenía agarrada el alma
de su madre había hablado por boca de su miserable progenitor.
“Ve de nuevo a casa de tu padre, yo ya no te veré, amado mío, pues yo no voy allá dónde el
rencor ya ha hecho su nido”
Tenía este joven una hermana muy buena que tenía una amiga que trabajaba al cuidado de impúberes, era esta hermana una bendición de Yavé para este joven, pues sabía que estaba solo.
“Hermano mío” dijo ella “Mi amiga me ha dicho que ve siempre a tu amada con los doctores, ella está
triste y está sola y siempre ha estado enferma…No ha encontrado a nadie con un corazón tan grande cómo el tuyo, desde lo alto Dios sabe que nuestro padre la juzgó mal y ahora ella es infeliz pero no debes guardar rencor al que es tu padre pues no es eso lo que quiere nuestro Dios”
El hombre tardó muchas estaciones en olvidar a la mujer, pues no quería contrariar la voluntad de sus
padres, volvió a encontrar a otra mujer con la que estuvo un tiempo pero el diablo volvió a agarrar muy fuerte el alma de su madre y consiguió que de nuevo se le cortaran los caminos
“Hermana mía” dijo el joven que ya había madurado ” Dime por qué esta vez no puedo irme a las tierras del Norte a ser pastor con la que ahora es ya mi amada”
“Hermano mío” dijo entonces la hermana “Bien sabes que el maligno tiene apresada la mente y el corazón de nuestra madre y ella no soporta que estés con ninguna mujer, nuestro padre padece la ignominia y la vergüenza por su causa…él es un hombre débil, no guardes rencor en tu corazón.”

Habíanle comprado sus padres entonces una casa.

 

 El joven se hizo un hombre viviendo solo en soledad, una mujer llamó a a su puerta y él la dio

 

cobijo y sustento y ella cocinaba para él. Era esta mujer una mujer muy sabia.
El diablo agarró de nuevo muy fuerte la mente y el corazón de la madre
del joven que ya era un hombre y le pidió que con su boca echará de la casa a
aquella mujer, el hombre sufrió amargamente pues sabía que en el fondo esa mujer
le amaba pero le amaba con una sabiduría que él no alcanzaba a entender. Ella le
amaba con el espíritu.

 “Hermana mía estoy solo de nuevo” se quejó amargamente
“pero ahora es a mí al que el diablo a agarrado mi mente muy fuerte y quiere que
sea libre y pueda hacer mi voluntad…No quiero saber ya nada de nuestra madre
ni de su esclavo, mi pobre padre…”
“Mira bien lo que dices, hermano mío”
dijo la hermana “que nuestros padres son ya viejos y enfermos y no quieren que
nos separemos de ellos cómo siempre han querido” “Hermana, Satanás se ha hecho
fuerte en mi alma y me hace ver que yo estoy solo y no puedo ser feliz. Nadie me
quiere ya, pues ya no soy bello ni joven y sólo tengo los peores trabajos. He
tenido tres oportunidades de ser feliz y ya no sé si podré volver a poder serlo
más. En mi alma sólo existe el rencor.”
Entonces su hermana lloró amargamente
porque sabía que el diablo había conseguido lo que quería.