Archivo de octubre de 2010

EL DÍA DEL FIN DEL MUNDO (2)

Jueves, 28 de octubre de 2010

EL DÍA DEL FIN DEL MUNDO (2)

 

Vuelves a tumbarte en la cama y meditas, sueles meditar mucho sin saber por qué lo haces, has meditado mucho toda la vida y hay días en que tu existencia se convierte en una gran meditación. Ahora meditas para saber quién eres realmente, por qué sientes cómo sientes y por qué piensas cómo piensas.

Al meditar observas en el suelo el cadáver de la araña, tiene un sentido, un gran significado. Te observas a ti mismo como una gran araña que sale de un hoyo y vuelve a meterse en él, tus dedos se convierten en patas peludas, la araña sale y vuelve a entrar, sale y vuelve a entrar, la araña eres tú. Luego contemplas el desfile de las tarántulas, tu propio veneno. Eso es lo que eres: una tarántula venenosa. Pero tienes que retroceder hasta el principio, saber lo que has sido mucho más allá, comprender lo que has sido para saber quién eres. Entonces lo ves muy claro: has sido un ángel. Has sido un ángel que se ha reencarnado en humano, los demás seres que te rodean han sido humanos por generaciones, miles y miles de vidas como humanos con el chacra del sexo y de la supervivencia activados únicamente. Pero tú eres un ángel, eres un ángel con las doce hélices del ADN activadas. Ahora comprendes por qué te sientes tan superior a los humanos que te rodean, ellos sólo tienen las dos simples hélices del ADN activadas mientras que tú tienes las doce…¿Entonces cómo es que has podido caer tan bajo? Porque has sido un ángel que se ha convertido en una araña, ahora sabes quién eres. Eres un ángel-araña, pero no eres un ser humano. Eres en cierta manera superior e inferior a los demás al mismo tiempo, pero no eres como ellos. Por eso estás solo, por eso bebes y te drogas. Por eso sabes tantas cosas que sólo puedes transmitir a través de tu veneno, en una picadura mortal.

EL DÍA DEL FIN DEL MUNDO (1)

Jueves, 28 de octubre de 2010

EL DIA DEL FIN DEL MUNDO

 

 

En el apartamento no se encontraban cómodos, volvieron a los hoteles cómo cuando empezaron a salir, y eso no era todo, él había vuelto a consumir cocaína y ella se había saltado la tapa de los sesos en un sueño. Le había interpretado mal aquel día en el que iba a acabar todo, un solo movimiento de su mano y nada más pero violencia al fin y al cabo, lo que nunca había sucedido. En los hoteles podían empezar de nuevo, habían intentado hacer el amor y ahora se miraban desnudos sin saber qué decirse, en el pasado el sexo era caótico pero existía. El puso la droga sobre la mesa y comenzó a esnifarla, ella le miraba por encima de las imágenes del televisor que estarían hablando de los tumultos si estuviera conectado el volumen, ellos también estaban en silencio. Era extraño pensar en todas las parejas que estarían haciendo el amor antes del fin, parejas que se amaban, pero ellos no. Sabían que los amaneceres que habrían de venir estarían festejados por unos colores vivísimos, era una estética mortal: auroras boreales infinitas antes de que el sol lo calcinara todo, un dios jugando a la belleza y regalando a sus criaturas un espectáculo perfecto. Mientras tanto en algún lugar del mundo empezaba una guerra, una guerra total y definitiva, el sol sólo calcinaría las cenizas, lo existente acabaría siendo sólo polvo. Algunos se llenaron de sabiduría, otros de mezquindad, todo según la naturaleza de su espíritu. Los verdaderamente grandes tenían la ocasión de serlo pero los lobos también darían un placer a su vida, las decisiones cruciales ya no valían la pena, los sentimientos tampoco.

En algún lugar de la mente se empezaba a sufrir y ese lugar no había estado habilitado antes para ningún tipo de sentimiento, mirar las cortinas e imaginar que los dibujos son como cabezas cortadas, el viento levantando un poco de polvo. Y más allá de una puerta que hubiera podido ser la de un cobertizo sonrisas apagadas, voces mayúsculas y piernas infectadas de miseria y vejez prematuramente. Todo en el mundo estaba dormido pero todo empezaba a despertar, una mancha en algún lugar de la frente, las uñas que se vuelven quebradizas, la necesidad de beber agua…Y luego a tus ojos empiezan a mirarlos tus ojos en el espejo pero no reconoces ni tus ojos ni tu mirada y todo se vuelve turbio pero en esa densidad hay una luz, es la luz de la calma antes del fin. Todo en ti lo predice, todo en ti lo sabe. Vas a caer muy honda y profundamente pero no antes de que caiga todo, no sólo la torre se rompe, no sólo saltan en pedazos los trenes, la crisis es personal, la crisis es a todos los niveles y el final para todos te preocupa porque precede a tu propio fin, eso no es todo.

Ella llega envuelta en una manta, te dice si recuerdas a tu amigo que no quería ir a tu casa de León porque sólo había ratas y tú recuerdas aquella vez que te enamoraste de una quinceañera en una iglesia que empezó a llenarse de deficientes antes de que a la salida comprases un diario de cuero en un mercado. Ella entonces te araña la cara pero tú sientes deseo de besarla y la pides una copa, cuando viene con ella te das cuenta de que estás desnudo y no quieres emborracharte en cueros, así que buscas tu ropa interior y ves una araña que se sube por encima y la matas y no dices nada porque de repente la araña te da más pena que los millones de seres que vas a ver morir, porque ahora lo comprendes, sobrevivirás.

Algo te dice dentro de ti que eres un ser superior y es ese viejo sentimiento que has tenido siempre, de ahí esa forma prepotente de tratar a los demás, pero tú lo sabes, es algo inevitable, hay una fuerza que te dices que eres mejor que ellos y que ellos podrían ser tu comida.

Luego ella se queda dormida y tú ves la televisión sin volumen, sólo la ves, imaginas lo que dicen los idiotas que hay en ella—tú eres mejor que ellos—y te divierte pensar que quieren decirte algo pero tú no los escuchas ¿por qué eres así?

Te levantas o te incorporas y ves tu foto preferida clavada en el corcho de la pared, mujeres bailando agarradas en un crucero y uno de sus ojos está contra el hombro de su pareja mientras que el otro te mira, en la muñeca hay un reloj que marca la una y cuarenta y se puede leer hasta que es día quince, es uno de esos relojes que deseas tener con ferocidad de niño. Luego miras las cajas de fotos de fotos de novias y las otras cajas de fotos de mujeres que se parecen a tus novias, mucho más interesantes. Miras las fotos y piensas que no es cierto cuando te dicen que todo siempre pertenece a tu imaginación, mientras piensas esto te clavas las uñas hasta que el envés de la mano te escuece.

 

 

LA VISIÓN DEL CAOS (Escrito en 2006)

Sábado, 23 de octubre de 2010

LA VISIÓN DEL CAOS

 

0
 

La fuente del espíritu manaba objetos inanimados, los ojos habían hecho un pacto con el producto de aquella irrealidad. El resultante se hizo mundo caótico y urbano, el resultante se derivaba en papeleras, coches y señales. En todas partes era la irrelevancia y la vulgaridad. Y esta agonía pretendía resultar de lo mejor, la civilización del arte de las pezuñas de la mosca feliz.

Hasta que el vientre se convirtió en tentáculos y las calles en corredores aletargados por el humo, no supe recordar la voz del mar.

 

1
 

El trono de la ramera está en el fuego, los sindicatos esperando Revelación, la fumata se extingue y San Urbano Noveno resucita con un vestido, vestido de mujer. Su piel se ha hecho más clara y transparente como el cristal pero su alma se ha hecho dura como el diamante y sin embargo en ella brilla la luz de Dios, porque la luz de Dios es incompleta. Las hormigas humanas están llenas de amor y yo amo los domingos y hago las ensaladas y las hormigas se meriendan un gato y yo pongo ese gato sobre mi garganta.

 

2
 

¿Por qué tapiamos la puerta de entrada con la foto de una virgen? Esto es la pesadilla de la inanidad, es la presencia del pusilánime en la calle. Este es un tiempo muy remoto para la edad y para pontificar el corazón. Es el período del caballo de guerra de los cuartos gastados, del caballo que avanza caminando a caballo y de vestir la ropa para la caza del alma humana y el hombre en general. Es el momento de pontificar el corazón con el corazón y de rasgarse las vestiduras con los remaches de las hebillas.

Ahora los santos se aparecen a los extraños en el asfalto y el hormigón y el viejo fraile viaja con el petróleo y surge en las calderas y viaja de caldera en caldera y con su cara negra como el alquitrán es un músico sabio y son muchos y desean Europa, desean Barcelona y merecen las costas y León y sus amantes cultos con un anillo del cofre del tesoro en el bolsillo falso del interior de su chaleco. Vienen con la invasión de chicos listos con sus millares de carreras del universitario con ojos blancos. Son el desfile de las calles por las calles al son del pasacalles. Son la misión del diezmo del estipendio del de sangre sediento y serán uno de cada tres, uno de cada cuatro y las campanas de la salve y derritamos cemento sobre los muertos y sobre ellos sus casas levantemos y las mentiras como catedrales como quien hace una empanada. Es el período del honrar y del horror y de las plagas de las cigarras que no trabajan y las hormigas que no se casan.

Reine Consejosvendo.

 

3
 

En donde se fertilizó la nada, somos. Los espejismos no se hacen de ignorancia. Ni la culpa ni el éxito, ni la belleza estéril. Bajo los tilos, como agujas hipodérmicas, se han lanzado al aire de los aullidos con la magia de las regiones muy enfermas las sombras del pasado, el cuero se ha roto y las frentes están desnudas, las cabezas de los hombres giran como peonzas y la resina tiene significados que son muy viejos para escuchar, viejos como el programa que hay grabado dentro del ser del hombre, ratas que se arrastran sin emitir ningún sonido por las esquinas de las calles de piedra, allí es donde se han envanecido los caimanes con sus plegarias de muerte, sobre mi sangre me he sentido a escribir. La maldad ha pintado su desconcierto en estas tapias atrapadas y con señales en idiomas que desconozco, los cruciferes que no agonizan portan un arma que no sé usar y todos somos uno solo en el sector de la ciudad cortado. A la noche escaparé hacia las fábricas donde hay comida y gente todavía sana. Ya no me da calor la máscara y se ha secado la sangre de mi cuchillo…Pienso en mi madre y en ti, amigo, y me pregunto:¿Habrás sobrevivido? ¿Querrás hacerlo un día más?

EL MAR (Escrito en el año 2001)

Martes, 12 de octubre de 2010

EL MAR
 

 

Cuando encontré aquel barco

el mar rompía contra su proa

y ese era el sonido que me había acompañado todo aquel tiempo

y la calle brillaba azul y blanca sin persianas ni coches

y me fui sin saber qué estaba viendo,

luego arrojaba piedras desde un acantilado y visitaba bares con motivos marinos,

beber en vasos de dos tercios y amar mujeres tostadas por el sol

mañana,

porque hoy amanecía dentro de un extraño dolor

y me madre me llamará el móvil

y entonces caminaré como un esqueleto sobre el veraneo

y cuando mire al sol mantendré los ojos apartados

y cuidaré mi cuerpo como un tesoro raquítico

pero eso será con el insano sol de las tres de la tarde, ahora estoy solo recordando el

                                                                                                                        eclipse)  

del verano anterior,

la suspensión de las moralidades,

la gente pareció volverse loca

persiguiendo camiones de basura y acabando las jarras de sangría,

nuestra única bebida sostenida por las manos del cirujano, mi tío,

y los católicos, los mahometanos y los judíos,

todos borrachos,

todos bebiendo de la mano del cirujano,

y yo sentía ese dolor que es parecido cuando muere alguien,

mi corazón viajaba por dentro de mi pecho,

mi corazón era como una larva inmensa o como una medusa viscosa

viajando dentro de mi pecho

y yo pensaba que iba a morirme,

mi cuerpo era como una casa que ardía

y yo quería escapar de su interior

y escuchaba el sonido del mar contra las olas

del mar bregar contra sí mismo

y aquella tarde en la playa estaba solo, muriendo levemente

pero un poco más cerca.         

EL MUÑECO DEVORADOR

Martes, 12 de octubre de 2010

EL MUÑECO DEVORADOR
 

Yo he sido la marioneta que descansaba en tu cabeza,

cáscara endeble, tripa de gusano, branquia perezosa

y el profeta nos dijo: “Sentíamos por el mundo amor”

y yo apagué su voz contra sus manos huecas.

Luego quedó un sabor escondido en una esquina de la piel.

Todo lo hice en tu nombre,

incluso aquello que nunca quise hacer.

Aquello fue en el año del pellejo.

Hoy escribo dormido sobre las páginas que habitan mi alma.

Mi cuerpo, mis palabras, mis ideas, matriz.

El uso húmedo y la boca seca.

IMAGINÉ OTRAS VIDAS

Lunes, 4 de octubre de 2010

IMAGINÉ OTRAS VIDAS

 

Cuando pasaba de los veinte años me enamoré de una mujer diez años mayor que yo que me llevaba en su coche de excursión por los pueblos de España, fueron días de alcohol y de drogas iniciándose los noventa. Recuerdo aquel lugar de aquel sitio que no recuerdo, quizás porque estuviera borracho o drogado o ambas cosas, pero aquel lugar de aquel sitio tenía una casa y esa es la imagen que recuerdo bien. La casa tenía una valla y una puerta de roble, estaba en una cuesta y era de piedra con las ventanas verdes, detrás de la cuesta había una carretera mayor y detrás de la carretera mayor había un prado verde con vacas blancas. Yo estaba solo, no recuerdo muy bien por qué y no recuerdo en dónde se encontraba mi compañera, yo miraba la casa y me apoyé en la valla e imaginé otra vida, mi vida en esa casa. Imaginé cómo sería vivir allí, el limpio despertar, la brisa del río que aunque lejana sería verdadera y el olor a campo y a ropa tendida en la ventana. Imaginé otra vida y me entretuve con esa idea en el más que seguro sopor alcohólico o colocón del hachís. Imaginé cómo serían sus moradores, imaginé a una mujer poniéndose dos pares de medias en invierno, y un hombre que venía de hacer la quiniela y quizás niños con gafas baratas.  Está de más que recordé los versos de Jiménez Millán:

“Cuántas veces imaginé otras vidas,

espacios donde recrear,

la experiencia y sus vaivenes extraños,

sabiendo que es un pretexto la fuga

y todo viaje

una representación del deseo”

Esa casa se quedó en mi memoria y la recuerdo vívidamente. Lo que he llegado a comprender es que un aspecto de mi alma se quedó allí, que una parte de mi alma está viviendo en esa casa, que una parte de mí no regresó y es por ello que recuerdo siempre aquel lugar.

Otro recuerdo me lleva a unas casas de paja, la gente de aquel pueblo habla de que se ven lobos y una mujer dentro de un coche le pregunta a mi compañera que si soy marica, son las siete de la mañana y yo me miro en un espejo retrovisor y efectivamente parezco marica tan delgado y delicado y con los ojos brillante y la expresión dulcificada, aquella mujer del coche que preguntó eso de mí también la recuerdo, estábamos muy al Norte. Aquel día tomo una cerveza con anchoas para desayunar y me sienta bien, creo que había descansado unas horas en el asiento trasero, era cuando la radio te freía a canciones de Alejandro Sanz.

Luego hay un río y quizás un lago pero todo es muy difuso, un paquete blando de cigarrillos Fortuna y un embase de plástico de la colonia del ejército que en el economato le daban a mi abuelo, es curioso con lo que se queda la mente después de mucho tiempo: con olores, sensaciones táctiles y situaciones complicadas o risueñas. Como aquella vez que no quisimos invitar mi compañera y yo a un viaje a una amiga común y en el primer bar del pueblo al que llegamos nos encontramos a un clon de esa mujer que se movía de parecida manera y hablaba igual. Desde aquel momento nunca pensé que las cosas sucedieran por casualidad.

Y aquella luz rosa en la ventana de un barrio de Madrid, muy en la distancia pero perceptible desde la carretera…¿Cómo serían esas personas que se alumbraban con una luz rosada? ¿Por qué lo hacían? ¿Cómo sería vivir allí? Todo queda suspendido. El viaje era en autobús, hay sueño y noche en la imagen del recuerdo.

Recuerdos de unos años más aventureros, más inconscientes, más imprevistos…recuerdos de los años en los que estaba yo y los otros y todo lo que no era yo eran los otros y yo sólo creía en mí. Y todo era lejano y las otras vidas eran lejanas también, pero muchas veces preferidas.