Archivo de diciembre de 2008

SHERRY ORTNER

Jueves, 18 de diciembre de 2008

SHERRY ORTNER

Sherry Ortner es la antropóloga que escribió:

“¿Es la mujer para el hombre lo que la naturaleza a la cultura?”

Lo cual es muy interesante, puede ser

que el hombre disfrute y explote la naturaleza

como disfruta y explota a la mujer,

un campo de golf puede ser como una puta.

Nos parece por esto Sherry Ortner muy inteligente y muy sensible,

pero en una entrevista llega a reconocer

que cuando investigaba a los sherpas de las montañas

sólo pudo escribir sobre ellos dos libros pues en su tercer viaje

los sherpas ya eran sus amigos y no el objeto de su estudio.

Por eso hay escritores tan buenos,

porque los humanos somos objeto de su estudio y nunca sus amigos,

y cuanto más análisis y menos amor pongas

mejor será tu obra.

La inteligencia sin amor te vuelve implacable,

te convierte en una bestia literaria,

te transforma en un genio.

 

SHERRY ORTNER

Jueves, 18 de diciembre de 2008

SHERRY ORTNER

SHERRY ORTNER

Sherry Ortner es la antropóloga que escribió:

“¿Es la mujer para el hombre lo que la naturaleza a la cultura?”

Lo cual es muy interesante, puede ser

que el hombre disfrute y explote la naturaleza

como disfruta y explota a la mujer,

un campo de golf puede ser como una puta.

Nos parece por esto Sherry Ortner muy inteligente y muy sensible,

pero en una entrevista llega a reconocer

que cuando investigaba a los sherpas de las montañas

sólo pudo escribir sobre ellos dos libros pues en su tercer viaje

los sherpas ya eran sus amigos y no el objeto de su estudio.

Por eso hay escritores tan buenos,

porque los humanos somos objeto de su estudio y nunca sus amigos,

y cuanto más análisis y menos amor pongas

mejor será tu obra.

La inteligencia sin amor te vuelve implacable,

te convierte en una bestia literaria,

te transforma en un genio.

 

 

A LA VIDA

Martes, 9 de diciembre de 2008

A LA VIDA
 

Debo darle las gracias a todo,

sostener un único mundo agradecido y hacerlo mío,

conocer las fronteras de las fronteras y los nombres de los nombres

para adentrarme en la arruga del dolor.

Debo ser como el árbol que arde porque ya todo lo conoce,

como la arcilla que ha creado un hombre y no lo sabe.

Debo ser como la piedra que el agua ha vuelto débil,

como el tiempo que sabe que sólo necesita tiempo para sí.

Debo ser como la garra retráctil que busca la cara

y todo ello debo serlo sin la ira y sin la ofuscación.

Hasta el día en el que el pavimiento tiemble bajo mis pies,

hasta el día del hombre-bestia vestido con armiño y sangre,

hasta el día de la cera vuelta sobre el recorrido de la vela.

Hasta ese día debo existir con el recuerdo y en el recuerdo debo bastarme

porque no habrá otra muerte que renacer

con lo precario que no ha sido prestado ni ha sido lámina,

ordalía de bronce tallada en el destino de la memoria

para no consentir, no ser esclavo, no ser mañana ni ser máscara,

para no ser tan sólo el hombre al que se mira y que padece.

Debo beber la sangre de algún oscuro dios

y hacer mía a la hembra que no me reconoce en la espesura de sus ideas.

Debo de hacer de un todo mi comienzo.

No me basta la mente para ser mente,

ni me basta el espacio para estar dentro de mí.

Y mis palabras fluyen como una raza que ha sido abandonada.

Pero si he crecido a tu sombra

también puedo morir sobre tu obra

de vida sobre sí.