Los poemas de septiembre

HOY LE HE DADO UN CIGARRILLO A UN RAPERO
 

 

 

–¿Fuma? ¿Tiene un cigarrillo?

Estoy en un concierto,

el chaval que pregunta está comido por un virus,

uno noventa desde su cuerpo en consunción,

un diente amarillo grande como un caballo,

en su cerebro bailan monos atados con cuerdas.

–Le saluda Daniel, un rapero de La Cistérniga.

Me da la mano con un extraño gesto.

“Bienvenido al país de la misma historia”

dice la música.

LA MENTE SE ADAPTA A LA LOCURA COMO LOS OJOS A LA OSCURIDAD
 

 

La mano enciende el paraíso mortal,
beso liviano como el peso de una sábana,
camino sin testigos,
toco el techo del mundo,
madreselva de piernas con el perfume de veinteañeras,
la gacela mística se rompe,
Dios es un grandioso espejismo amarillo,
pechos satinados bruñidos como cascos de motoristas,
la religión de la cruz de las farmacias,
pisos de hombres que surgen del charco de la vida,
la biblioteca es un cementerio de babosas,
granizado de caras y vaginas con olor a pólvora,
las pulgas del perro flaco no pagan hipoteca,
busco unos zapatos nuevos para mi alma,
los ojos son pistones en aceromundo,
a nuestros hijos les salvará la calle de las baldosas frías,
ligas azules a juego con la máscara.

TU ROSTRO HOY
 

El mundo embadurnado de grasa o nieve
te trae tu rostro de hace quince años,
mientras el viento hace malabarismos con tus muecas
transmites que después de todo sigues vivo.
 

Te pones un café y unos zapatos,
piensas en las venas azuladas de tu falo,
sales a la calle ventoseando
y en el escaparate del Banco Atlántico
ves una cara de loco de puta madre.

POEMA DE TRES QUILATES
 

 

 

 

1
 

El hombre enaltecido por la razón
y el aniquilado por la locura
son el mismo hombre.
 

2
 

La dama fría con ojos de soñadora acababa tus frases
pero tú estabas enamorado de la muerte.

 

3
 

Te han encerrado en la perrera del tiempo
por disparar a la fruta podrida.
Dijeron que era un intento de suicidio.

 

 

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