Así serán tus años una frontera y tu mirada un enigma

ASÍ SERÁN TUS AÑOS UNA FRONTERA Y TU MIRADA UN ENIGMA
 

Sopa de sobre dan manos enjoyadas,

vientre materno en el que te consumes como una polilla,

caras del diezmo del estipendio en el reverso de una mejilla,

ruinas de flores como gavetas de caramelos en la maleta,

horror de junio cuando las bombas estallaron,

días de sangre en el estanque del miedo acérrimo del verdugo,

chaquetas azules en el paseo del fraude limón hambriento,

porque tú portas las agujas y portas las cuchillas,

tú eres el miedo y el remedio a la enfermedad,

tú cabizbajeas en el laberinto de los espejos negros del silencio,

kilos de más en la cadena soldada de Dios-mujer en ilusión,

himnos llorosos bajo la lluvia de pupilas prestadas en el portaaviones,

límites invisibles de la aurora de ceniza en cinta del caballero de baraja,

portal de la mística en agónica lucha con los carapintadas del amanecer,

Australia quemada, Venezuela en guerra, apóstoles farsantes,

Aquitania llamarada sedicente sátrapa verde,

orgullo del nominal parafraseador de Nietzsche en la fuentes de Abisinia,

Leibniz se masturba con la mazorca de Willian Faulkner,

las enanas insectívoras siguen bailando en el poema de los años noventa,

espera a la tercera guerra con agujeros en la cabeza

desde los que escapan tus sueños y tus lamentos

porque todo perdura y perpetúa,

todo se comba en el tiempo,

todo se estrella contra el muramar azulgris,

se disuelve como un caramelo de gato persa-luz,

así vendrán las caricias y las agonías del restallar de trampolines en el veraneo,

y serán atrapadas en betadine las persianas del alborozo fatal,

para entonces guarda la ropa y haz las camas,

y si puedes emparéjate con una hoz y un martillo y con un yugo y unas flechas en la ideocracia, memocracia, pollacracia, paletocracia

y excrementa tus ideas con idas y venidas que ya no caben en la boca,

así serán tus años una frontera y tu mirada un enigma,

las mujeres sedientas lamerán las perlas de tu sudor,

y sonarán violines en tu mente con una extraña música,

y verás a tu hija como a una musa perdida,

y ya no tomarás nunca más el nombre de dios en vano

porque todo será vano.

Y beberás licor en el bosque sagrado de las maravillas

cuando todas las alarmas hablen del fin del mundo

y creas haberte vuelto telépata.

Turno tendrás para las iniciativas que acabarán en las alcantarillas,

turno también para saber hacer frente al deseo.

Y juro que verás sin cabeza a la estatua de la libertad

y juro que verás a los hombres invadidos por la peste amarilla

pero permanecerás impasible en tu trono de tierra

porque ya los días serán tuyos nunca más volverá a pesar

el cielo sobre tu nalga.

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