MUSEO DE SOMBRAS (1)

MUSEO DE SOMBRAS

La mujer estaba enferma dentro de ella, estaba enferma de tiempo. Todo lo demás eran las sobras que caían esparcidas de aquello que podía llamar su vida, sólo tiempo. En cada momento una roncha de sal caía de sus labios manchados. Todo lo demás estaba muerto, finiquitado. Yo abría las ventanas y dejaba que el aire moviera las cortinas, no era demasiado pedir a la vida. Los perros estaban nerviosos aquel día, Drako no había comido, Festos ladraba de manera anormal. Drako y Festos tenían los ojos amarillos. El cielo estaba negro pero sobraba, límite de las nubes iluminadas por la luna menguante. Yo esperaba el rocío, la humedad. Yo esperaba un cambio de rumbo en mi vida, creo que me había gastado mucho ya. Pensé en dormir al raso, en el jardín. La enfermedad me estaba matando pero era una enfermedad que no era mía. Yo acababa de cumplir 56 años, el pelo blanco ya, un poco obeso pero fuerte, nunca había sido guapo pero mi cara me delataba como alguien marcado por el pensamiento. Ella no tendría ni veinte años, su rostro era el de una mujer que se había embrutecido mucho por el vicio. Eso era precisamente lo que me atraía de ella. Toda mi vida he sido condicionado por mi mala suerte, toda mi vida me han atraído las mujeres complicadas con una triste historia detrás y en mi vida las hubo de dos tipos: las que vivían en su mundo y las que se adaptaron al mío. Sólo unas pocas sobrevivieron. Zintia había sido especial, cuando la conocí era casi una niña y yo hacía más de hermano mayor que de padre, no era onírico ni insano, quizás fuera algo perverso con esa atmósfera tan oscura de la que se dotó a mi ser para hacer mi mundo más creíble y que de hecho es una excusa para decir que en el fondo no hay tiempo para más.

Si vives en un ambiente marginal careciendo de lo más básico y te metes drogas, estás cometiendo un error porque estás supliendo lo que te falta por algo que en el fondo no necesitas y acabarás siendo un delincuente. Pero si tienes dinero y cultura y vives en la abundancia, está claro que las drogas se han hecho para ti. Zintia y yo nunca nos drogamos de la misma forma ni por los mismos motivos pero los dos estábamos ya al final de un camino que de alguna manera ni siquiera habíamos compartido.

Recordé todo mi pasado: bares que cierran de madrugada, mujeres, esposas, soledad, vasos que vaciar con ansiedad, libertad, poesía, vida y luego la droga al principio como una amante y luego como un sepulcro, un cuento de hadas en el que la princesa se convierte en vampiro. Un tiempo después en el que sentirse anciano y todo es una ilusión, un tiempo después para sentirse niño y todo es una ilusión. Y poco después sólo lamer las sobras.

Las heridas se tienen pero ya no las siento y la familia jugando al amor, jugando a quererte pero con un poso de rencor vergonzante en todo ello. Y quizás como una luz pensamientos de muerte, saber que todo termina y que sientes tu propio descalabro sin miedo y en silencio. Y acabar ridículo y sin deseo como una vieja desnuda. Pensar que debo estar solo, vivir como un ermitaño y hallar allí mi fuerza.

Tiempo para mí y tiempo que no sé usar. Tiempo para mi tiempo, plegaria para mis plegarias, mano para mis manos.

Los ojos de ella también cambiaban de color, como los ojos de los perros. Del marrón pasaban al verde intenso porque ella ya no era ella misma, sino otra persona y yo amaba todas las personas que se encontraban en ella.

One Response to

  1. Brigite says:

    é um ótimo poster, eu sempre adoro de ler o que você encreve, em meu blog tambèm tem ums contéudos e umas notícias interessantes. BJs.http://sensuaisegatas.blogspot.com

Leave a Reply »