18 Julio 2010

UN POEMA DE AMOR

UN POEMA DE AMOR

 

Llegué al final, en el lugar donde se bendice el cuerpo,

Miré unos labios hablarme,

Saturnal destreza,

La llamarada de la realidad,

Todo lo que en la luz azul ella me infundía

Y algo por dentro se partía en dos

Y yo tomaba la mejor parte como alimento de mi alma

Y pensaba:

“Toda mi tristeza dará a luz un poema”

Pero eso no atenuaba la rabia.

Recorrí de una sola vez todo lo que por amor había

                                                            Perdido)

Aquello que movía mi corazón,

Esas alas que brotaron un día de repente

Y que ya no me sirven para volar

Porque ella ponía a mis palabras una mordaza de lógica

Mientras yo me esforzaba por ocultar mi dolor,

Sosteniéndome como si fuese otro

Y luego ella se volvía dulce como un veneno preparado

Y yo nadaba en la sonrisa de sus ojos

Por los milenios detenidos.

Nada podía robar mi fe porque mi fe era ella

Y mientras caminaba en un sueño

Una túnica de fiereza

Vestía los huecos de mi soledad

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17 Julio 2010

LOS VECINOS DEL MES DE JULIO(1)

LOS VECINOS DEL MES DE JULIO

 

–Yo lo que siento es no haberme metido en la heroína y haberme muerto de una sobredosis—dijo el pequeño Hill algo asustado por sus palabras–, desde que dejé las drogas no he vuelto a ser feliz.

El psiquiatra miró al pequeño Hill—dieciséis años, uno noventa—ligeramente conturbado. Los planetas recreativos del sector nueve no serían una solución, el cerebro del pequeño ya no admitía más estimulantes.

El facultativo se atusó sus gafas de caramelo azul, hizo un movimiento de babosa con los labios y propuso una solución:

–En el sector siete existe una colonia de terrícolas que se está asentando. No tendrás ningún problema en adaptarte allí, lo mejor de todo es que en un ochenta por ciento está habitada por personas encantadoras que naturalmente no son humanas, son androides diseñados para hacer la vida más agradable a los escasos terrícolas del planeta del sector siete. Vamos a trasladarte allí, quizá en la compañía de esos seres encuentres algo de lo que te hace falta. Te deseo mucha suerte.

El camello de la infancia de Hill le esperaba a la salida. Era un hombre travestido y ridículo, subido a grandes plataformas. Aunque tenía un aspecto anodino en su mente era un dios.

–Hill, lo siento. Te van a trasladar—le susurró con lástima.

–Ya…y ojalá no te hubiera conocido…no sé qué voy a encontrarme en el sector siete…pero no será peor que mi vida en la Tierra.

A los tres días el cohete de plasma y motores Hawkings aterrizaba en la plataforma del planeta del sector siete, la ciudad burbuja tenía su atmósfera propia. La gente era amable y las calles estaban limpias. Los edificios no eran muy altos pero tenían forma de puro, como su fachada era transparente para los moradores del interior simulaban no tener ventanas.

Hill buscaba algo con lo que disfrutar y se paró a la puerta de un cine:

CINE REX: HOY “OFICIAL Y CABALLERO PARA FEMINISTAS”

 

Era un planeta curioso, hasta las feministas tenían una versión de “Oficial y caballero” que no las ofendiera.

La Tierra había sido dirigida por un líder fascista durante más de sesenta años, ese líder había mantenido su dictadura de terror durante todo ese tiempo. Los padres de Hill eran miembros del partido fascista y educaron a su hijo en su credo, luego llegó otra dictadura, esta vez comunista y Hill se dio a las drogas en vista de la permisividad exagerada del ambiente social que era una contrarestación al clima de opresión de la anterior dictadura. Hill no era el único que había sufrido las consecuencias de aquella disipación, toda su generación de una manera u otra se vio avocada a la autodetrucción. De hecho no habían sido educados para la nueva dictadura comunista y sus patrones fascistas que él siempre había rechazado no tenían ya ningún valor. De hecho Hill vivía en un mundo sin valores: los de sus padres estaban caducos y eran odiados por la sociedad actual y los de la sociedad actual sencillamente no existían, la dictadura comunista era pura fachada, todo el mundo se daba al consumismo y al culto hedónico. En vista de ello Hill decidió autodestruirse pero la sociedad tampoco te lo permitía, la sociedad sólo te permitía destruirte mentalmente pero no físicamente. La tasa de suicidios se había incrementado pero a nadie le parecía importar la muerte de unos inadaptados. La solución estaba en huir a otros planetas, a otras colonias donde la compañía de unos humanoides mejores que los seres humanos te hacía olvidarte de tu frágil condición mortal. Finalmente los padre de Hill fueron conducido a un campo de concentración y lobotomizados, en la actualidad se dedican a regar las plantas de un alto jerarca del nuevo partido en el poder con una capucha marrón con dibujos de peces alados. La vida en el planeta Tierra no valía la pena o sólo valía la pena si podías destruirte usando psicofármacos legales, nuevas drogas permitidas. Pero ni eso se podía permitir ya el pequeño Hill, por eso la visita al nuevo planeta le parecía en el fondo una liberación.

Hill e acercó a una tienda de mujeres androides de compañía, tenía un vale de los servicios sociales que le daba derecho a adquirir un artículo. Eligió a una androide de treinta años, morena y de ojos azules. Se fijó Hill en la sonrisa malévola que tenía aquella muñeca. Un letrero a los pies de la androide ponía sobre aviso:
 “SANTA Y PUTA”, Hill escogió a esa andoide para su entrtenimiento. Después dio un paseo por el local y encontro un androide con barba y gafas de pasta, vestido con una camisa de cuadros y un foulard, el letrero era expícito: “INTELECTUAL ENTRAÑABLE”. A Hill le cayó simpático ese androide y también se quedó con él. Usó sus vales y salió de la tienda en compañía de sus nuevos amigos. Hill luego entró en una bolera pero no se divertía en ella lo suficiente a pesar de la compañía de sus nuevos amigos…Decidió dar un paseo por el puerto espacial en compañía de Santa y Puta e Intelectual Entrañable. La conversación con ellos era estimulante, sin ningún género de dudas. Intelectual escogía las palabras justas y Santa les daba un matiz siempre picante. Era divertido pero no era demasiado emocionante, no había grandes diferencias entre los andriodes y la gente normal. Pero lo cierto es que no había demasiado sentimiento, no, faltaba algo…Los estivadores del puerto espacial les invitaron a cerveza, y bebieron todos juntos, entonces empezaron a pasarlo mejor todos juntos. No había ningún problema, el sol se puso de una manera siniestra y cuando llegó la noche Hill la sintió como una maldición. Entonces pidió un taxi y se largó con sus amigos a su nueva casa. Era curioso, la primera cerveza que bebía en mucho tiempo animó su espíritu, le dio valor, al final vio una holopelícula de miedo con sus nuevos amigos, llevaba años sin ver una peñicula de ese género. Entonces era mucho mejor la vida que podía vivir que la que había vivido pero sin demasiada alegría tampoco…Todo era falso pero sabiamente falso, la artificialidad era preferible a la realidad, mucho mejor que lo cotidiano y lo estudiado, lo conocido. Incluso—y había que darse cuenta de esto–, los vecinos que tenía y alos que todavía no conocía también eran androides. Súbitamente Hill pensó que tendría que presentar a sus amigos androides a sus vecinos androides, eso era lo correcto y lo educado, eso era lo que tenía que hacer pero era un poco pesado tener que hacer eso, era un poco pesado…Hill recordó cuando era joven y se tomó una cerveza de ocho grados frente al mar de Venus con su amigo Chapino, eso de repente le emocionó, el mar rosado, el cielo licuándose sobre sus cabezas, los ejecuhetes marítimos… Todo aquello y después en la furgoneta de Javir fumando marihuana cuando todavía no le habían reventado los implantes mentales de su cerebro que protegen de los excesos. Todo pertenecía al pasado pero no sabía por qué tenía que seguir viviendo en el pasado, tenía nuevos y grandes amigos y estaba en un lugar mejor, mucho más ameno. Todavía era joven y no entendía por qué tenía que vivir en el pasado continuamente sólo porque su pasado hubiera sido más feliz que su presente. También se proyectaba al futuro y se veía cambiado y distinto, cargado de años, cargado de experiencia, mucho más sabio…pero él no quería que pasara el tiempo, estaba amargado por el paso del tiempo, no quería envejecer, quería hacer cosas pero pensaba que una vida demasiado protegida no sería interesante, con Santa y Puta e Intelectal Entañable nunca tendría ningún problema porque no eran de verdad, tampoco con sus vecinos tendría nunca ningún problema porque no eran de verdad…La maldad y el egoísmo habían sido borrados de un plumazo de aquel planeta al precio de que no hubiese ningún ser humano que crease problemas. Tal vez él fuera el único habitante de aquel planeta que fuera humano…Cuando Hill vivía en el planeta Tierra tuvo una experiencia que le marcó. En una ciudad de provincias que era un secarral entró en una iglesia pequeña y se recogió un momento en oración, la iglesia estaba cerca de un paseo muy transitado de gente que solía exhibirse ante su prójimo con ínfulas de aparentar, era así. Cuando Hill salió de la iglesia y se adentró en el paseo tuvo la desagradable sensación de que no entendía qué eran aquellos seres que caminaban divertidos, esos seres humanos vestidos de fiesta le parecieron totalmente seres de otra galaxia, no podía comprenderles, no podía enfatizar con ellos. Aquella masa de gente pertenecía a otra realidad, a otra dimensión, era evidente. Hill pensó que él se había convertido en un espíritu, que él era un espíritu puro, un ángel. Y que los seres humanos le parecían groseros, amorfos, muy densos y pesados. No entendía qué le había sucedido en aquella iglesia, salió transformado completamente. No es que él fuera otra persona, es que ya no era una persona. Era un ser absolutamente superior con una vibración mucho más alta y los torpes y groseros humanos le ofendían, de ahí a buscar un planeta de androides sólo había un paso porque los propios seres humanos le parecían androides…¿Eso sucedía porque él era extraordinariamente inteligente? ¿Eso sucedía porque él era extraordinariamente sensible? No podía saber lo que era, era todo una vida espiritual o parte de una vida espiritual que le desconectaba de la realidad, porque no entendía bien qué era la realidad o porque la realidad estaba cambiando o porque no sabemos realmente qué es la realidad. Entonces Hill pensó en algo. Hill pensó en las sincronías, alguien dice la palabra “cura” cuando estás escriendo la palabra “cura” en un folio. Vas pensando en una chica y alguien en la calle pronuncia un nombre que coincide con el de la chica en la que estás pensando. Sincronías. Las sincronías existen porque el mundo no es más que una invención de la mente, nosotros creamos la realidad constantemente con nuestra mente…El undo que nos rodea es el mundo que creamos y lo creamos con el poder de nuestra imaginación, luego todo es imaginación, todo sucede porque sucede en nuestra mente y nuestra mente es todas las cosas…Hill quería ser extraño porque vivía en un mundo extraño, o resultaba extraño porque todo lo que le sucedía era muy extraño pero él se había olvidado de juzgar todo aquello que le sucedía, tal vez pensara más con la mente que con el corazón, bueno, con el corazón no se piensa, se siente. Pero estar en el corazón, ser cada día más bueno, ser cada día mejor no tenía tampoco ningún sentido. Porque el sentido de las cosas no es más que el sentido que quieras darlas…y eso no es un secreto…Todo lo que es el poder de la mente puede llevarte a la locura, la locura es ser poderoso. La mediocridad es ser normal, con una mente normal, una inteligencia normal…pero este es otro debate, es otro debate.

 

 

 

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12 Julio 2010

CERTEZA DE LOS VIVOS

CERTEZA DE LOS VIVOS
 

Toda aquella vieja energía
Que ahora pasa
Como belleza sin experiencia,
Amar lo que en algún lugar se atasca
Pero sin hablar de sentimientos,
Actos para dejar hacerse sufrir
Cómo cortar los últimos hilos
Antes que el deseo lo corrompa todo
Y regreses al ser animal que te espera
Con una rosa, una paloma y un cuchillo…
Cómo cortar los últimos hilos
Entre todas las miradas dispersas
Ver que el diamante ya no brilla
Y pensar que jamás tuvo ningún valor
Todo lo que te hacía sentir y que ahora es turbiedad,

Manos en la ceniza,

El paraíso es un abismo.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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22 Junio 2010

DIOS

 

DIOS

 

Mente pretendidamente oscura
Como una avariciosa máscara,
En el circo del absurdo la locura no te tiene miedo.
 

Siempre pienso que podría haber sido más feliz,
Sólo necesitaba un poco de amor, un poco de comprensión,
Una mujer y una cerveza…
 

Todo eso desapareció de mi vida de repente.
Tenía miedo de pensar que dios era un cabrón,
Si me había castigado podría volver a hacerlo de nuevo,
Y empecé a creer de repente en un Dios severo y castigador
 

Todo mi mundo se derrumbó
 

El Dios del amor era una ficción, sólo hay que ver cómo va el mundo,
Es más real el Dios de los ejércitos (Los Israelíes lo han entendido perfectamente)
 

Lo único real es el dolor,
Lo único real es el daño.
 

Las mujeres te quieren bajo su control.
La familia te quiere bajo su control.
La sociedad te quiere bajo su control.
Y por supuesto Dios te quiere bajo su control.
Y la gente se piensa que es libre porque una madrugada se mete una raya,
Y la gente se piensa que es libre porque piensa que ejerce su voluntad.
Pero ya no tenemos voluntad,
Somos maquinas de cumplir voluntades ajenas.
¿Y qué queremos nosotros realmente?
 

Dios quiere que cumplas unas reglas,
Supuestamente lo hace por tu bien…
¿Pero tú conoces las reglas de Dios?
¿Tú conoces el plan de Dios en un mundo donde mil millones de personas se mueren de hambre?
¿Tú conoces el plan de Dios ahora que todo se hunde?
Dios quiere vernos jodidos, sumisos, implorantes,
Adoradores de su poder…
¿Pero dónde está nuestro poder?
¿Viene de Dios?
 

La educación es una deformación de la mente.
En algún momento de nuestra vida conocíamos todas las respuestas.
Pero ahora eso se acabó, somos adultos.
Ya no sabemos nada.
 

Peor que un mundo sin Dios un mundo en el que Dios nos da miedo.
Un Dios celoso, colérico, vengativo…
No el Cristo de los débiles y los enfermos que es todo amor,
Un Dios más oscuro y poderoso,
Aquel que no nos atrevemos a concebir.

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21 Junio 2010

AUTOBIOGRAFÍA (5)

Para empezar no creo que esté loco, el simple hecho de escuchar voces no le convierte a uno en un loco. Empanadillas frías a medianoche. También hay que tener un pensamiento incoherente y desorganizado y eso yo no lo tengo. Caballos alados de color oscuro, pensamiento como una pócima. Por otro lado mi inteligencia es normal y sólo teniendo un coeficiente mental superior a la media se puede estar loco. Dársena veintitrés muy moderna, buen trabajo. Como decía tengo que intentar componerme a mí mismo mi historia al raso, tengo que intentar entrever en qué momento de mi existencia las cosas empezaron a ir mal. Debo hacer memoria. No vale decir que mi madre me pegaba, mi madre me pegaba lo normal que pegaban las madres a sus hijos en aquella época. Rayas de tiza en las faldas de la mesa camilla como venganza infantil. Además mi madre me quería, ella no es el problema. Yo achaco la culpa de todo a la religión. Barbas blancas y cabezas endiademadas. Me eduqué en un colegió católico, como entré un año tarde y repetí un curso me tiré en el colegio hasta los dieciséis años. Cuando salí fui a un instituto mixto y era la primera vez en mi vida que iba a estar en un recinto cerrado con chicas recibiendo clases. Braguitas blancas ribeteadas y olor a Nocilla. Estaba muy emocionado. Iba a misa todos los domingos, me confesaba una vez al mes, estaba en contra del aborto y del divorcio, mi religión era la verdadera y Jesús me amaba. Odio a los partidos, odio a las banderas decía la vieja canción panki pero su vocalista acabó haciendo un anuncio de coches. Decidí que ya era tiempo de buscarme una novia pues no la había tenido nunca y me enamoré de la chica más guapa del instituto que tendría unos quince años, se llamaba Rosaura de Martos y yo estaba loco por ella. Rosaura de Martos era morena con cara de china y ojos azules, llevaba coleta y ropa de marca, era también una buena católica conservadora y pensé que ella era para mí. Viaje a la mente de la niña-diosa. No me hizo ni caso. Recé mucho, fui a la iglesia, imploré a Dios toda la ayuda necesaria pero mis plegarias no daban fruto, Rosaura de Martos pasaba olímpicamente de mí. Señor, ilumina mi corazón. Empecé a leer a Góngora, a Quevedo. Empecé a leer poemas de amor, sonetos de amor. Empecé a leer a García Márquez comprendiendo sus amores contrariados.

Muchos años después frente al pelotón de fusilamiento…Me inventé a mi mismo, me hice el perfecto sufridor en busca del amor de una dama, el petrarquismo. Rosaura me brindó su amistad al menos y yo suspiraba a su lado con cara de corderito, en el fondo me tenía aprecio pero era porque yo era un chico muy bueno. En aquella época me masturbaba una vez al mes, cuando ya no podía más y por supuesto pensaba que era malo y pecado, me sentía muy sucio y culpable y corría a confesarme cuando lo hacía. Santa Polla, Santa Bomba, Santa Coloma. Mis intenciones eran perfectamente cristianas, casarme virgen, tener muchos hijos, quererla para siempre. Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universoooo. Bendito el que viene en nombre del Señor, Hosanna en el cieeelooooooo. Todo eso duró cuatro largos años. De mis dieciséis a mis veinte años, cuatro largos años de espera, de intentos de conquista, de poemas, flores y suspiros. Finalmente apareció un jugador de rugbi semiprofesional, que me sacaba una cabeza y pesaba veinte quilos más que yo de puro músculo y Rosaura se fue con él. Yo quedé desolado, Dios no existía, la vida era injusta, yo merecía haberme casado con aquella mujer, haber sido su novio al menos. Pruebas para el cristiano, año del grillo. Aún así no perdí la fe en Dios, todo eran tentaciones. Seguí estudiando y apaciguando mis nervios con un remedio que había conocido: el alcohol. Tócala de nuevo, Sam. Fui un borracho autocomplaciente que se lamía las heridas y encontré cierta grandeza en ser un perdedor y aquello fue mi ruina. ¿Si la loba tuvo siete hijos por qué sólo Rómulo y Remo fundaron Roma? Me enamoré de la imagen de ético perdedor golpeado por la vida, me enamoré de mi debilidad. Más me hubiera valido haber hecho deporte, pesas, remos, gimnasia…cualquier cosa para dejar de ser un alfeñique letraherido… Una tarde encargué una pizza gigante y me la comí enterita y luego decidí cambiar, buscar otra mujer. Me gustaba una amiga de mi hermana y tuve a bien decirle que tenía la gran suerte de que la mujer por la que tanto había sufrido ya no me quisiera porque había decidido pasar el resto de mi vida con ella, la nueva afortunada. Me mandó a freir monas. Chillen, putas. Y a partir de aquí vino el desastre, alcohol y cada vez más alcohol y luego intentar salir con chicas de las que no estaba enamorado sólo para no ser menos que los chicos de mi edad, cuando la verdad es que seguía pensando en Rosaura a la que veía de vez en cuando si su novio se lo permitía, pues creo que no sólo le daba pena a ella sino también a su novio. Alcohol y más alcohol, y poemas tristes y lecturas grises, todo esto sin ilusión…Y un día, a la edad de veintitrés años, dejé de ir a misa los domingos, dejé de confesarme y no volvía a pisar una iglesia hasta que se casaron mis hermanas pequeñas, eso obligado, y voluntariamente no volvía a pisar una iglesia hasta los treinta y siete años. Aquí está la clave, hermanitos. Aquí está la clave, perdí mi conexión con Dios. Todo había salido bien hasta entonces, cuando empezaron los problemas adiós a la iglesia, adiós a la religión. Falta de madurez en el fondo del que piensa que Dios es un mago que nos consigue cosas, no sabemos cuál es su voluntad, si es que la tiene. Dos errores, amigos míos en mi vida, en mi primera juventud: creer que Dios es un mago y enamorarme de mi imagen de perdedor ante un vaso de alcohol. Eso me pasaría factura mucho más tarde.

Enfermo, extraviado, desnutrido, descansado y sutil como una flor de trapo, judío sin diáspora ni diaporama a la caza de la santería y del cloroformo febril narcotizante. Años del placer sin preámbulos ni sin tedio. Llegar a la universidad, estar tres años en la universidad, hacer una FP, conocer mucha gente y llevar botas que metían mucho ruido y la cara descastada por la caricia del sol en los meses que siguen al invierno, en una mano una copa y en la otra un cigarrillo y mucho dinero en el bolsillo y en el gabán un libro de poemas y así se vivía bien y el tercer mundo era algo que salía en los periódicos pero que estaba muy lejos y no tenías ni prismáticos ni ojos para aquel Hades…Entonces debiste buscar los diccionarios, tus manos torpes y blancas acudieron a ellos y debiste encontrar algo que te llevo a dejarlos, entonces debiste buscar las lecturas de hombres raros o enfermos y debiste encontrar algo que tampoco te gusto, atrás quedaba la vida como una gran complacencia, pensabas que tenías un objetivo. Tú eras la figura más grande, tú eras tu propio Dios.

Cuando encauzo el camino de mis días difíciles me encuentro con una figura monstruosa e inconsciente, un ser que quería devorar y que no tenía límites, una criatura sin nombre ni fronteras en un reducto demasiado pequeño para él entre falsos progres y tardofranquistas en una ciudad de provincias donde la cerveza era barata y que por ello valía la pena. Valía la pena vivir en provincias por las cañas, era la ilusión del tonto feliz que se convertía en un listo desgraciado y que luego volvía a ser un tonto feliz. Todo ello en medio de una conciencia de superioridad que no ofrecía descanso, todo ello en medio de una conciencia de placer absoluto y dominio…¿Pero dominio de qué? Dominio del propio mundo y de la vida vivida dentro de uno mismo, el corsé de las limitaciones no llegaba a la mente-palacio. Conciencia de superioridad que habría de matar el tiempo y la familia de alas envidiosas, conciencia de ser superior que los amigos abandonaban y las mujeres despreciaban, conciencia soberbia a todas horas insoportable para los tenderos, los camareros, los funcionarios y los profesores…¡Por qué te mataron ser dorado! ¿Tanta envidia te tenían? ¿Por qué no te dejaron existir a tiempo? Ego descomunal empapado en alcohol, ego que me llevó a ser premio regional de poesía y sin el que no hubiera escrito una sola línea. Ahora el espíritu de Artaud ya no está en mí, también a él le aniquilaron…¿Por qué la sociedad no puede soportar al genio? ¿Por qué la sociedad considera al ser genial un peligro y lo acaba dando psicofármacos y prohibiéndole existir? ¿Tanto miedo nos da reconocer nuestra propia mansedumbre y mediocridad? ¿No éramos grandes porque nos habíamos subido a lomos de gigantes? El mundo está habitado por pobres gentes de rostros vulgares e ideas comunes que consideran al genio un pobre loco infeliz, ellos con sus futbol y telenovelas y sus cremas para sus caras de culo son felices haciendo la quiniela y viendo salsa rosa, en verano una visita al mar y ya no le piden nada más a la vida…¿Cómo se me pudo hacer soportable la vida entre tanto mediocre que tenía una nómina y una hipoteca y ya se creía por eso con derecho a impartir lecciones?

Observar y comprender el ídolo de la infancia con una mano puesta sobre el corazón, latiendo la angustia. Besemos el ataúd del niño que fuimos conmocionados.

Pero debo contar cómo cambió mi vida. Yo era un alcohólico fracasado de 23 años que había dejado colgada la carrera y la FP y que no tenía novia ni casi amigos. Volví a enamorarme como un idiota de nuevo de una mujer mayor que yo, y pasaba mi tiempo adorando a aquella hembra y lamiéndome las heridas en los bares y por supuesto sin trabajar ni estudiar, sólo dedicándome a escribir que es a lo que se dedican todos los que no les gusta trabajar. Un día en la radio escuché una canción que cambió mi vida y que decía así:
“Me revuelco a gusto en mi desgracia

Y es porque en el fondo yo soy un sentimental

Y ya más bajo no puedo caer

Cómo me gusta ser un perdedor,

Me encuentro suelto en esta situación

De víctima.”

Vi la luz, pasé olímpicamente de las mujeres, me volví un cabrón, empecé a tomar anfetaminas y hachís a parte del alcohol. No volví a buscar novia ni a enamorarme. Para tener experiencias sexuales empecé a acostarme con prostitutas. Dije a mi familia que quería estudiar en Madrid cinematografía y me pagaron unos cursillos y una pensión, tenía una pequeña renta de ellos que yo gastaba en vicios y comiendo poco. Perdí quince quilos, era el espíritu de la golosina. Me volví una mala persona y entonces tuve un montón de amigos y un sinfín de chicas se fijaron en mí pero yo ya no quería enamorarme, ya no quería volver a sufrir. Consideraba a Cristo un maestro, pero tomaba todo aquello que me ofrecía el diablo. Tuve una amiga polaca a la que volví loca, me relacionaba con un travesti heroinómano que adoraba a Afrodita y al final me convertí al paganismo lo que derivó con el tiempo a la invención de mi propia religión. Escribí en algunas revistas, hice algunos cortometrajes, tuve un montonazo de amigos artistas que me trataban como si estuviera loco pero no me importaba. Al final acabé viviendo en una casa ocupa cuando se me acabó el dinero y un día entraron cinco extraterrestres en mi habitación y me tocaron los pies y la cabeza, nadie me creyó. Me hice amigo de un tal Rhilo que al parecer era una persona que sólo podía ver yo, y mis padres trataron de convencerme para que volviera a Valladolid. Intenté vender dos guiones de cine y me dieron por culo(Metafóricamente), acabé saliendo en la tele declamando un monólogo inventado por mí que no tenía ninguna gracia e hice el ridículo delante de toda España. A todo esto los extraterrestres seguían tocándome los pies y la cabeza por las noches, pensé que quizás había contraído alguna extraña enfermedad venérea pero todo era una excusa para no dejar las drogas. El caso es que al final me salió una novia, era la primera novia que tenía en toda mi vida. Había cumplido treinta años. Dejé las drogas, me busqué un trabajo de cajero en el Carrefour y me dieron por culo (realmente), entonces regresé a provincias con mi novia y me dediqué a fingir que preparaba unas oposiciones para no trabajar. Pero esto, amiguitos, es otra historia.

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MUSEO DE SOMBRAS (1)

MUSEO DE SOMBRAS

La mujer estaba enferma dentro de ella, estaba enferma de tiempo. Todo lo demás eran las sobras que caían esparcidas de aquello que podía llamar su vida, sólo tiempo. En cada momento una roncha de sal caía de sus labios manchados. Todo lo demás estaba muerto, finiquitado. Yo abría las ventanas y dejaba que el aire moviera las cortinas, no era demasiado pedir a la vida. Los perros estaban nerviosos aquel día, Drako no había comido, Festos ladraba de manera anormal. Drako y Festos tenían los ojos amarillos. El cielo estaba negro pero sobraba, límite de las nubes iluminadas por la luna menguante. Yo esperaba el rocío, la humedad. Yo esperaba un cambio de rumbo en mi vida, creo que me había gastado mucho ya. Pensé en dormir al raso, en el jardín. La enfermedad me estaba matando pero era una enfermedad que no era mía. Yo acababa de cumplir 56 años, el pelo blanco ya, un poco obeso pero fuerte, nunca había sido guapo pero mi cara me delataba como alguien marcado por el pensamiento. Ella no tendría ni veinte años, su rostro era el de una mujer que se había embrutecido mucho por el vicio. Eso era precisamente lo que me atraía de ella. Toda mi vida he sido condicionado por mi mala suerte, toda mi vida me han atraído las mujeres complicadas con una triste historia detrás y en mi vida las hubo de dos tipos: las que vivían en su mundo y las que se adaptaron al mío. Sólo unas pocas sobrevivieron. Zintia había sido especial, cuando la conocí era casi una niña y yo hacía más de hermano mayor que de padre, no era onírico ni insano, quizás fuera algo perverso con esa atmósfera tan oscura de la que se dotó a mi ser para hacer mi mundo más creíble y que de hecho es una excusa para decir que en el fondo no hay tiempo para más.

Si vives en un ambiente marginal careciendo de lo más básico y te metes drogas, estás cometiendo un error porque estás supliendo lo que te falta por algo que en el fondo no necesitas y acabarás siendo un delincuente. Pero si tienes dinero y cultura y vives en la abundancia, está claro que las drogas se han hecho para ti. Zintia y yo nunca nos drogamos de la misma forma ni por los mismos motivos pero los dos estábamos ya al final de un camino que de alguna manera ni siquiera habíamos compartido.

Recordé todo mi pasado: bares que cierran de madrugada, mujeres, esposas, soledad, vasos que vaciar con ansiedad, libertad, poesía, vida y luego la droga al principio como una amante y luego como un sepulcro, un cuento de hadas en el que la princesa se convierte en vampiro. Un tiempo después en el que sentirse anciano y todo es una ilusión, un tiempo después para sentirse niño y todo es una ilusión. Y poco después sólo lamer las sobras.

Las heridas se tienen pero ya no las siento y la familia jugando al amor, jugando a quererte pero con un poso de rencor vergonzante en todo ello. Y quizás como una luz pensamientos de muerte, saber que todo termina y que sientes tu propio descalabro sin miedo y en silencio. Y acabar ridículo y sin deseo como una vieja desnuda. Pensar que debo estar solo, vivir como un ermitaño y hallar allí mi fuerza.

Tiempo para mí y tiempo que no sé usar. Tiempo para mi tiempo, plegaria para mis plegarias, mano para mis manos.

Los ojos de ella también cambiaban de color, como los ojos de los perros. Del marrón pasaban al verde intenso porque ella ya no era ella misma, sino otra persona y yo amaba todas las personas que se encontraban en ella.

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5 Mayo 2010

LA FELICIDAD

LA FELICIDAD

 

 

“¿Decepcionado con tu destino y con la línea que de ellos trazan los grandes maestros? No embarques tu cerebro en la rutina y consigna poderes a tus postulados. ¡Conoce cómo ser tu propia guía a través del camino! Conoce cómo es tu jaula y qué contiene su engañoso calor. Hasta entonces has habitado en un enclave fijo, a partir de unas horas podrás echar el cierre a tu sueño, imitar tu plantilla, ceñirte a tu credo. Yo sólo puedo darte el lujo de la maravilla, la quinta parte y el lecho de tu voz, pero sólo si consigues vencer el miedo. Sabemos qué te pasa: la insatisfacción es progresiva, el uso de las drogas es corriente, el disgusto hacia ti mismo es lo normal, la necesidad del cambio es inútil, la antipatía es emergente, la irritabilidad es cotidiana, la pereza es común, la huida mediante la evasión es necesaria, la necedad va en aumento, la crisis ya está aquí, bienvenido al final de ti mismo pero no temas, tenemos la receta. La felicidad está muy cerca. ”
 

Aquel anuncio me impactó, me daba la fuerza que necesitaba para ser yo mismo, llamé al teléfono del fondo del papel-holograma y me atendió una chica de rasgos caucásicos, lo demás ya lo conocen.
 

El policía me miró, miró después mis ojos y luego se lavó la cara como intentando salvar un espejismo:
 

–Empezemos de nuevo—me interrogó–¿Qué significa esta pelliza de piel de oso que llevas puesta?
 

Cuando desperté me quedé concentrado en lo que había escrito; una amenaza de muerte en mi pared, corrí a avisar a mi mujer pero ya era tarde. Hacía tiempo que me había dejado y ya no tenía a nadie en quién creer. Sentía que llegaba la crisis y que tenía que llegar al cementerio y grabar en una lápida todo esto. La luna llena me amparaba, destilaba una luz tenue que pacificaba mis actos en otro tiempo extremadamente bruscos y desacompasados. Sentía su claridad y como pasaba de mí a mis manos y de mis manos al cincel y del cincel a la piedra.

 

Me parecía increíble que un hombre hubiera tenido la creatividad tan formidable como para escribir algo así y encima en una lápida. “Bueno, chicos: ¿Qué os parece el cuento?” Añadía al final como si con grabar aquella historia en una lápida necesitara la aprobación de un grupo de amigotes, quedé maravillado y pensé en algún día en hacer lo mismo, consiguiendo el permiso, claro está.
 

–No sigas leyendo—me pidió mi novia.
Al instante abandoné la narración del hombre que leía en una lápida la historia de un hombre que tenía un sueño en el que soñaba que era un hombre interrogado por la policía que contaba que había escuchado a una mujer en un holograma hablar de un extraño remedio para la infelicidad. Aquel holograma contenía el sentido de la existencia. Intenté hablar con mi novia sobre el tema, pero me era esquiva. La narración me parecía interesante y la quería comentar, pero ella, presa de un sexto sentido femenino, sintió miedo, pensaba que había algo perverso en todo lo que había escuchado, que procedía de una fuente inagotable de maldad, así que no quise seguir insistiendo.
 

Apagué el televisor, la película me parecía demasiado enrevesada y retorcida al mismo tiempo, muy complicada para mí, estaba viendo una película de un hombre que estaba leyendo un cuento sobre un hombre que leía en una lápida la historia de un hombre que tenía un sueño en el que soñaba que era un hombre interrogado por la policía que contaba que había visto a una mujer en un holograma hablar de un extraño remedio contra la infelicidad…¿Qué nos quería dar a entender el autor de la película? ¿Qué la felicidad era ese sinsentido, esa  irrealidad, ese juego de voces o cajas chinas? Francamente me parecía una película inadecuada para cualquier edad, me parecía una película propia de la generación siguiente, pero no de la mía. Me quería ir a la cama a descansar, pero esas imágenes me acechaban. ¿Y si soñaba? ¿Y si al dormirme no podía dejar de soñar? ¿Y si todo era un sueño como en la película y yo sería parte de la historia de la lápida o del relato del cuento o del sueño de un hombre? No quería ni pensarlo. Así que cogí mi abrigo, salí fuera, caminé mucho rato las calles heladas sintiendo espasmos, hasta que te encontré a tí y ahora al contártelo me siento mucho más tranquilo.
 

Me quedé frita, no conocía de nada a ese señor y me estaba contando una historia que no tenía ni pies ni cabeza, yo era una honrada autoestopista de la nacional treinta, que no se metía con nadie y que dormía por la noche en un parque bajo seis cajas de cartón y de repente me encuentro con un viejo que me cuenta la historia de que ha visto en la televisión la historia de un hombre que estaba leyendo un cuento sobre un hombre que leía la historia de un hombre que grababa en una lápida la historia de un hombre que tenía un sueño en el que soñaba que era un hombre interrogado por la policía que contaba que había visto a una mujer en un holograma hablar de un extraño remedio contra la infelicidad ¿Cómo podía escuchar todo esto sin sorprenderme? ¿De la infelicidad de quién? No sería la mía, por supuesto, que yo tenía la conciencia muy tranquila y nunca había sentido la infelicidad. Así que elevé mis brazos hacia El Señor y dije ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
 

–¡Aleluya!—dijeron al unísono todos los miembros de la secta. Esta vez sí que me había metido en un lío, aquella exmendiga estaba en el centro para liarnos a todos la cabeza un poco más ¡Tenemos que mirar a quién dejamos la asociación! Nuestros clientes no pagan una ruina para que tengamos sus departamentos atestados con denuncias a locales de congresos en los que una exmendiga eleva la voz para contar que un viejo le había contado que había visto una película en la que un hombre leía un cuento sobre un hombre que grababa en una lápida la historia de un hombre que tenía un sueño en el que soñaba que era un hombre interrogado por la policía que contaba que había visto en un holograma hablar a una mujer sobre un extraño remedio contra la infelicidad…¿Qué pretendía esa mujer con ello? ¿Convertirnos a Dios? ¿La infelicidad es estar sin Dios? A lo mejor es eso la infelicidad y no nos hemos dado cuenta. ¿Ser feliz es transformar una espiral descendente hasta el principio y que todo lo incluye? ¡Parecía la obra de un loco! ¡O de un endemoniado! ¿Qué tipo de mente puede llegar a pensar algo tan retorcido? La verdad es que daba miedo. ¿Era una mujer vagabunda capaz de inventar una narración así? ¿Y con qué propósito? No. Había algo más inmediato al hecho de la conversión, de alguna forma pretendía crear el milagro. Me alejé de allí con la congoja de que quizás no fueran muy duros con ella mis superiores, sentía el odio que secreta siempre la envidia en estos casos.
 

–Yo  no cambiaría ni una coma, de verdad—dijo el presidente del jurado. Y tenía razón.
En toda mi vida de crítico jamás había visto nada igual. Yo era un miembro del citado jurado de un concurso literario en el que acababa de leer un cuento sobre un ejecutivo que cuenta que está indignado porque una mendiga cuenta en un local propiedad de unos clientes que un viejo ha contado que ha visto una película en la que un hombre leía un cuento sobre un hombre que grababa en una lápida la historia de un hombre que tenía un sueño en el que soñaba que era un hombre interrogado por la policía que contaba que había visto a una mujer en un holograma hablar de un extraño remedio contra la infelicidad…¡Y si la infelicidad era esto! ¡Poder formar parte de la historia de otro y limitar así toda responsabilidad! ¡El tranquilo placer de no ser más que el eslabón de una cadena que no se cierra y que está manejada por alguien muy superior olvidado en las sombras! ¡Y Si la autoría del cuento del que soy parte no importara tanto como formar parte del reparto o del dramatis personae? ¿ Y si todos en la vida fuésemos sólo dramatis personae? Eso me daba miedo, el cuento era genial pero…¿Y si comprenderlo significaba el final de la historia? ¿Y si comprenderlo significaba el final de mí mismo y que yo desapareciera para siempre al final de una oración o una frase cuya última palabra me diría si lo que pienso es falso o no? ¡Dios mío, dime que no estoy en lo cierto!
 

 

 

FIN DE LA HISTORIA

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EL ATAQUE DE LA COLONIA XIÓN

 

“Los tiempos que estamos viviendo ahora son tan tormentosos que ya no vale la pena dedicarse a la ciencia ficción, porque la realidad es ciencia ficción”
 

Stanislaw Lem, entrevistado en la revista El Cultural el 8-4-04
 

 

 

EL ATAQUE DE LA COLONIA  XIÓN
 

En la parte de mí que sé cómo sentía no queda nada. La huella de la sensación se difumina, se expande como una mancha, una laguna que se seca. Supongo que estuve expuesto a los efectos de la radiación más tiempo que el resto de mi equipo, lo que no comprendo es que fallo en el sistema había posibilitado mi autoconsciencia. La bomba de olvido estandar (BOE), el arma más poderosa de la unión terrorista intergaláctica por la libertad (UTIL), había borrado, como era su propósito, mis recuerdos de todos los atentados cometidos por la organización, dañando seriamente la zona de mi cerebro que sentía piedad.
Empecé a simpatizar con la UTIL cuando descubrieron que la única forma de anular a los terroristas era extirparles la zona occipital de su cerebro donde se localizaba el patriotismo. Una vez conseguido, el sujeto quedaba convertido en un simple funcionario; a lo sumo un encargado de una tienda de alimentación.
En cuanto a mí, la BOE había borrado todos los atentados cometidos por la UTIL mediante el sistema de gnosis conductiva; los pensamientos no son más que corrientes de energía que se desplaza a gran velocidad por la sinapsis neuronal del cerebro y que vibran en una determinada frecuencia que puede ser detectada, interferida, incluso eliminada. Como si nuestro cerebro se tratase de un ordenador, esta frecuencia es un código que permite clasificar correctamente nuestros recuerdos. De esa forma, cuando recordamos un chiste de mariquitas, automáticamente recordamos todos los demás pues la frecuencia ha abierto un espacio neuronal necesario en la neurona del cerebro asignada a tal menester. Mediante un proceso complicado y costoso y de una envergadura similar a la del desciframiento del genoma humano, se descubrió que es inherente a nuestra especie compartir la misma vibración de frecuencia de pensamiento según qué recuerdo, esa vibración podía transformarse en una simple cifra matemática llegando a producirse nuevas aplicaciones al sensacional descubrimiento, por ejemplo,  una experiencia sexual con la felatriz Lexisa Lexti fue un bello recuerdo del galán de mezzoTv, Runio Favio, que pudo ser transformado en una larga cifra de números y luego mediante un sistema estereoscópico de realidad virtual implantado en la memoria de un programa recreativo de una computadora, para que todo el que quisiera tener esa experiencia pudiera hacerlo mediante el pago de un abono en cuyo lote se incluía destruir naves espaciales más allá de los límites de la confederación y ser Mick Jager cantando sobre el Madison S.G “Simpaty for the devil” con su eterna gabardina amarilla antibalas.
 

–¿De Veras que no recuerda nada? ¿Ni los secuestros del 2030, ni la masacre de Gudorev, ni la horrible muerte de Fannia Operto?–Me preguntaba mi psiquiatra impresionado.
–No.
–Al menos…¡Recordará el ataque de la colonia Xión!
–Tampoco…
Mi psiquiatra desesperado se daba cuenta que la BOE me había hecho daño más de lo que entraba en sus cálculos.
–¡ PERO ESO ES IMPOSIBLE, SI FUE ALGO MÁS CRUEL QUE LOS HOLOCAUSTOS DE LOS  SIGLOS XX  Y XXI !
–No hace falta que chille. He olvidado los atentados de la UTIL…y por desgracia acciones tan crueles como…¡PUES NO RECUERDO NADA, LO SIENTO!
Lo que verdaderamente sentía era no saber lo suficiente sobre los holocaustos de los siglos XX y XXI, sé que fue algo que estuvo muy feo y que no debe repetirse, pero la historia no ha sido nunca mi fuerte. Mi ignorancia sumada al efecto de la BOE dejo como una tábula rasa mi memoria. Al menos no soy como esos que se creen que Chales Xavier fue un personaje de ficción.
Me hice famoso, yo, el periodista de investigación espacial que había descubierto el primer precioso niño-ser, había olvidado los holocaustos. La comunidad científica se movilizó, pensaban que si entendía el ataque de la colonia Xión entendería todo lo demás. Lo primero que hicieron fue hacerme suyo, vendí mi mente a la ciencia y me aseguré una fortuna importante de por vida. Se trataba del bien común por otra parte, se trataba de eliminar los efectos del olvido, de lo que no debe nunca ser olvidado. Durante días dormí soportando el sistema Huxley, unos cascos en mis orejas que se acoplaban más fuerte y se conectaban una vez que yo había iniciado la fase REM del sueño serían mis instructores, de esa forma inyectaban a mi inconsciente palabras y conceptos que luego debería compartir como investigador y que me ayudarían preparándome para la fase más importante del experimento antiolvido, de continuo escuchaba dormido cosas como ésta:
“El proceso reactivo alimentó a las células locales que llevan a cabo atentados terroristas, los actores ulémicos conservadores, los políticamente correctos y precisos, los estabilizadores, los democratizadores, y los nacionalistas, los que lucharon dentro del estado de derecho en contra del mismo, los que lucharon fuera a favor de él, cada planeta era un mosaico de mapas políticos y esto finalmente se logró derogar…Un planeta, una idea. Planetas laicos, planetas tiránicos totalitarios, planetas democráticos y planetas colonia, muy vulnerables. De todos ellos destacar la colonia Xión…”
Seguía una dieta especial similar a la de los ajedrecistas de élite, también hacía mucho ejercicio físico para oxigenar convenientemente mi cabeza y comía al aire libre junto a un mar artificial de olas y colores artificiales sazonado con gaviotas robots que emitían trinos relajantes. De investigador pasé a investigado en un balneario suspendido en una base en el espacio donde la gravedad cero y la música de Bach hacían de mí un hombre nuevo.
–Podríamos hacer de él un genio–escuché decir a un científico.
–Pero seguiría sin salir del mito–contestó otro.
–También podríamos usar la máquina de regresión.
No pude por menos que inmiscuirme en una conversación que me atañía directamente, los sabios de la ciencia algo azorados me dijeron que estaban pensando seriamente en simular en un entorno de realidad virtual el famoso ataque de la colonia y enviarme allí como un reportero interestelar. Me pareció una excelente idea.
–Entonces ya no hablemos de otra cosa–dijo el científico que habló primero–, pongámonos en marcha.
En el plazo de un mes estaba todo listo, la maquinaria en forma de cruz, con enormes y obsoletas clavijas llenas de cables,  donde mis manos y mi cabeza estaban cálidas y reposadas entre sensores, era como el mejor de los sillones masajeantes, una coraza cubrió todo mi cuerpo y el entorno se oscureció, poco a poco fui escuchando las voces del equipo de científicos en la lejanía y sentí una sensación similar a la de un sueño. No sólo iba a ser un testigo excepcional del ataque de la colonia, iba a narrarlo para el mundo.
El ataque llegó con el sol en el cenit de su color, las montañas radiactivas iluminaban la ciudad por la noche y habían amplificado sin proponérselo su antigua fosforescencia. Decían que se podía reconocer a un xionita por la fosforescencia, que el paisaje hacía reverberar una luz especial en su cara…Otros lo achacaban a que en el principio de los tiempos estos seres fueron ayudados por ángeles.
Todo era precisamente correcto, no había nada que no estuviese modificado en ese planeta. Lógicamente eran desconfiados con los extraños, nadie extranjero había llegado a aquel lugar con otra intención que no fuera destruirles. Era como si los xionitas arrastraran una maldición. Debería existir un poder que lograse compenetrar los seres que en distintos planetas respiran la misma atmósfera, con los xionitas no era posible, era como si hubieran elegido ser el más duro contrincante imaginable. Sus sufrimientos a lo largo de la historia eran inenarrables, pero por alguna misteriosa razón la UTIL los había elegido para destruirlos. Aunque su tiempo solamente hubiese durado un segundo, los xionitas estaban condenados a perecer. El resto haríamos las veces de público, la gente insistía en ser tutelada por personas estupendas designadas ridículamente, amparadas por una caduca confederación que en su tiempo velaba por la supremacía de la especie humana, pero que acabó admitiendo que los seres humanos habíamos sido creados en una suerte de Disneylandia llamada Tierra donde las familias respetables de sxneufxsx se divertían espiando cómo nos destruíamos los unos a los otros para su placer, pues para ello nos habían sin ninguna malicia creado. La especie humana tardó mucho tiempo en comprobar y corregir su propia naturaleza y para entonces la pesadumbre, el vacío y el asco habían arrastrado a casi toda la población a los suicidios colectivos ofrecidos como prueba de amor redentor a sus señores sxufxsx. Los modificados biónicos, entre los que me encontraba  junto a mi compañera Ranxa que sobrevivió a la explosión BOE aunque no corriera la misma suerte el resto de mi equipo de investigación, seguíamos inmersos en el conocimiento del cosmos, pensando que la verdad era la única verdad digna de ser tenida en cuenta. Tras el descubrimiento del precioso niño-ser, el universo no había vuelto a ser el mismo y había entrado en una espiral de violencia que llevó a culpar directamente a los sxnufxsx de extender la violencia que habían inducido a la especie humana.
Los xionitas eran los más parecidos en su composición orgánica y genómica a los terrestres, respiraban su misma atmósfera y su violencia fue inducida por ángeles en vez de por sxnufxsx, dotados de parámetros místicos superiores, los ángeles pretendían que la especie que ellos crearon para su divertimento llegaran a la muerte a través del éxtasis, de esta manera los xionitas  habían sacralizado la muerte haciendo una epopeya de su historia y siendo su colonia el parque temático de violencia más espiado de toda la galaxia. Por eso, la expectación levantada por su decidida aniquilación por parte de la UTIL nos había convocado en los satélites artificiales de Xión, Usaf y Britán, para ser testigos excepcionales de la ley del más fuerte. Un niño-ser iba a nacer en la colonia y esa sería la señal, la UTIL, compuesta por los seres más crueles de la galaxia global, casi todos ellos seres humanos, había pactado con los ángeles convertir en un espectáculo de violencia la eliminación de Xión, en lugar de condenarla a el olvido. Al parecer, el éxtasis que se produciría en los xionitas, el martirio de su extinción glorificada, rapsodiada y glorificada, no divertía tan sólo a los ángeles que les habían programado en sus mentes para este momento final, también despertaría el placer sádico de los humanos de la UTIL, aunque a mí, como humano, me repugnase. De todas formas sospechaba, desde el observatorio 12-506 del satélite Usaf, que mi condición humana acabaría disfrutando con la aniquilación de la colonia despertando mis sensores belicosos de venganza y honor que me implantaron en el ejército. Empecé a sentirme constructivo, era alguien para los demás, un maestro no pero sí alguien del que aprender. Miles de cámaras apuntaban  hacía mí y yo no las veía, miles de ojos que me reproducirían y nunca nadie podría verlos, nanomáquinas prácticamente dotadas del don de la invisibilidad, cada una del tamaño del tallo de un cabello, flotando.
El planeta colonia parecía una bola de billar roja, poco a poco fueron ajustando la pantalla telescópica  y la sensación que tenía era la de estarme acercando al planeta propulsado por una nave espacial, pero era ficticia, por otro lado yo estaba atado a una máquina de recreación virtual, por lo tanto estaba viviendo una ficción dentro de otra. Empezaba a sentir mis recuerdos pero no sabía si los recuerdos eran míos o los de un implante de memoria, en todo caso sabía que en algún momento de mi vida había decidido ser superior, había optado por la violencia del mismo modo y me vi recluido en una cárcel, me ve en mis recuerdos atracando bancos, destruyendo máquinas, disparando contra vehículos, manejando todo tipo de armas, primero soy un soldado y luego soy el líder de los soldados y lucho contra otros soldados, parece una guerra pero es un infierno que yo mismo provoco, caigo en la cuenta de quién soy realmente, mis recuerdos no están siendo incluidos en mí sino extraídos de mi cabeza, me están abriendo la mente, vuelvo a donde estaba al principio, vuelvo a donde sufrí el efecto de la bomba, mientras tanto veo como la bola de billar roja se hace más grande y se acerca pero no soy yo, es mi verdugo, por un momento creí que él era yo porque yo estaba en su mente cuando él estaba en la mía, siento vértigo como antes sentía la emoción, yo me sentía alguien porque el mundo estaba pendiente de mí pero esa era la mente del verdugo  la que sentía eso y en un momento se duplicó en la mía porque el estaba entrando en ella…¿Pero por qué? ¿Qué tipo de terapia regresiva era esa? Su emoción estaba cercana al entusiasmo, el asesino cumpliría su cometido quizás en mí y yo volvía a los recuerdos de muerte y destrucción que me pertenecían pero que también le pertenecían a él, supuse que su mente también estaría conectada con la de un juez y la del juez con la del grupo minoritario que nos gobernaba, así que deduje que mi destino estaba en manos de aquellos que había combatido pues empezaba a ver claro que yo fui una víctima más de mi propia bomba y que mi equipo que yo creía de periodistas cubriendo un conflicto era un grupo de terroristas que lo provocaba, debimos calcular mal el efecto de la onda expansiva y yo sufrí daños colaterales, las tristeza por todos y cada uno de mis compañeros muertos llegaba a mí, la pena por cada uno de los mismos que antes habían sufrido prisión se volvía nítida y tangible, recordaba mis lecturas de adoctrinamiento, libros enteros que justificaban masacres, libros de extrañas teorías religiosas que poco a poco se iban haciendo comprensibles, sentía crecer mi intelecto y discernimiento y entonces sentí la rebeldía en mí y la rabia, me había convertido en un  fanático, la razón me asistía, me convertí en un prodigador de la misma, con mis adeptos hacía proselitismo, luz esperanzada, sangre en la camiseta, olor a explosivo C4, la opción de ser un héroe muerto o un cobarde vivo, las delaciones ignominiosas, el reverso de la tranquilidad, la música, los lugares de recreo, los campos de entrenamiento, el fragor del combate, los momentos de miedo, el día en que dejé de sentirlo, la colaboración con el enemigo para seguir viviendo, los tratos manchados de dinero y rencor, acciones de combate contra objetivos civiles, la impiedad, el destello luminoso del sadismo, el goce de la victoria, el placer de la huida, los disfraces para escapar, los caminos, los senderos, los planetas, las colonias, las ciudades, las víctimas, los aliados, los enemigos, los resultados, los compañeros.
La vida como una alucinación y aun sin poder borrar los recuerdos que me hacían creer que había sido un periodista y que seguramente sería un sistema de seguridad implantado en mi mente para en  el caso de ser detenido superar todas las pruebas del polígrafo, ni me sentía envidioso de mi vida falsa ni sentía temor de la muerte. Sólo tranquilidad y paz. Que todo lo que ocurra suceda porque tiene que ser así.  El diablo tiene muchas caras pero siempre refleja la misma.

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21 Abril 2010

EL PRECIOSO NIÑO-SER

 

 

EL PRECIOSO NIÑO—SER
 

 

 

–El hombre hueso con la costra de la piel bruja magma estaba expuesto en los bajos de un sueño, los hombres tenebrosos retenían los sueños de aquellos que dormían y los multiplicaban por el infinito. La mayoría de las veces era una experiencia estúpida, pero otras teníamos en cambio lo que tengo ante ustedes.
 

El conferenciante descorrió un panel en el que estaba dibujada una abominación:
 

–Como ven—prosiguió—todo lo que está escrito y era cierto también aparece reflejado aquí: las mandíbulas ignífugas, sus ojos perfectos y la mayoría de la osamenta mitad humana, mitad otra cosa…
 

–¿Mitad qué cosa?—preguntó el profesor.
 

–Probablemente—encogió su puntero—no lo sabremos…
 

Me sentí relajado. Todo mi esfuerzo había obtenido su fruto. Excepto en ocasiones especiales, el trabajo de documentador de la colonia me resultaba poco interesante. Esta era una de ellas, una criatura había aparecido y al parecer prematuramente. Según una determinada religión, todavía no se esperaba su descubrimiento. El caso era que estaba allí, que había aparecido y que nadie se atrevía a tocarlo. Sólo teníamos fotos.
 

–Estoy harto de este hombre y de sus muertos vivientes—me dijo la acompañante que me había asignado mi departamento–¿Es que no tenemos suficientes desgracias en este sector del planeta?
 

Comprendí que mi acompañante no había entendido nada, pero no había nada que entender: una raza alienígena había creado una criatura que se había creado a sí misma, después adoptó una forma humana y después fue la de la raza de seres cuya forma tomó los que adoptaron la suya, para acabar el último resultado no era el definitivo, parecía que se había creado en una especie de perfecta atracción un individuo capaz de ser aquello que la comunidad deseaba, por eso los únicos datos de los que disponía El Consejo eran extraños, hablaban de culturas arcaicas cuyas exégesis eran las únicas válidas por provenir de una mentalidad mitológica, pues lo más extraordinario de aquella criatura era no poder ser entendida por la razón.
 

–Se trata del mito en estado puro—me dijo mi compañera moviendo su tercer ojo color violeta—, ésto tenía que ocurrir.
 

 

Ranxa no me inspiraba confianza pero era inteligente. Se había añadido un tercer ojo color violeta que la otorgaba un aspecto ciclopéico y se había hecho modificar sus manos para que sus uñas acabasen en garras azules. Por lo demás tenía lo mismo que todas, extensiones mamarias garantizadas y cuadriceps con tejido muscular suplementario biónico que la otorgaba esa fuerza tractiva sobrehumana de la que gozan otras hembras de la confederación diseñadas genéticamente. Al menos Ranxa era una procreada-modificada-de origen humano, yo me negaba a trabajar con nadie que no hubiese sido procreado de forma natural, ni los androides, ni los clones, ni los hombres-artefacto me gustaban lo más mínimo. Debía tener unos noventa años y aparentaba veinte, se dejaba el sueldo en regenerar continuamente su tejido celular. Valía la pena, según ella el sentido de la vida consiste en vivir lo más posible para ver lo más posible; yo que había vivido para experimentar hubiera estado muerto ahora de no habérseme sustituido mis órganos internos por gas vivo inteligente que suplía mis necesidades corporales. El único órgano que conservaba intacto era mi cerebro y a fecha de hoy sigo sin saber por qué no realizo en él unas modificaciones que me permitan comunicarme con mentalistas, telépatas y seres de otras dimensiones. Supongo que porque en mí la cordura y el raciocinio provenían de una orgullosa naturaleza humana que no quería modificar en absoluto.
 

–Salgamos antes de que venga la prensa—le espeté a Ranxa.
 

Los pasillos se iban iluminando indicando la dirección que debíamos tomar, para otros los pasillos se iluminarían en otra dirección y marcarían otros recorridos. La superpoblación mundial y estelar había creado una obediencia perfecta a las directrices urbanísticas, los edificios inteligentes nos indicaban por dónde teníamos que ir con sólo leer nuestros códigos genéticos, de esa forma repartían las atmósferas necesarias según las especies, la presión y la densidad del aire. Salirse del camino marcado significaba la muerte, por eso una procreada nunca me traicionaría, compartíamos el mismo medio en el que podría subsistir con éxito nuestro organismo.
Sentía ganas de compartir mis teorías con cerebros con un grado de evolución similar al mío, cuando llegamos a la base de la colonia que se había implantado en el centro expositor mi sentí como en casa aunque estuviera muy lejos de mi planeta. Sólo entonces pude retomar mi conversación con Ranxa:
 

–Creo que se trata del mito en estado puro—dije en voz alta tratando de impresionar al miembro del Consejo destinado a la zona–, no creo que nos enfrentemos a una forma de vida sino a una forma de energía.
 

Un par de amigos fingieron aplaudir desde la pantalla holográfica de videoconferencia, me sentía arropado.
 

 

–Tal vez Lexter no ha querido darse cuenta—dijo un colega refiriéndose a mí con cierto desdén de desprecio—de que estamos hablando de una doncella-dios de capacidades ilimitadas… Pido por ello que se nos permita trabajar con los gunas o los otroruiba o con alguna raza supermental hiper-evolucionada.
 

–Que los factores escapen a nuestra capacidad de inteligencia humana, no significa que estén al alcance de otras inteligencias superiores—me defendió Ranxa–, más bien me inclino a pensar que estamos viviendo una revolución a escala cósmico-universal.
 

–Si tan seguros están de sus teorías—apuntó el miembro del Consejo—les ruego que investiguen in situ el lugar del fenómeno, el planeta Esfera fue creado con tecnología extraterrestre para los terrícolas cuando La Tierra se congeló tras el invierno nuclear y su atmósfera es respirable por ustedes, lo cual no les exime de seguir los recorridos marcados por los edificios inteligentes incluso en población. El monte Tbur ha sido elegido por la entidad superior de naturaleza incomprensible para el descomunal acontecimiento, confederaciones policiales de cinco galaxias tienen controlada la zona, confío que sus pases de documentadores les exoneren de  cualquier complicación. Buena suerte y buen viaje.
Acto seguido salieron por las terminales del ordenador de Ranxa y el mío unos billetes de viaje en cohete común retropropulsado por plasma y dos vales para una habitación doble en un digno hotel de la plataforma espacial expositora. Podía sentir la envidia de mis compañeros. Ranxa me guiñó su ojo color violeta y desde la terminal de conferencia holográfica mis amigos me hacían el signo de la victoria de las guerras wolfe en las que participaron.
 

–Espero en que el sistema de televisión satélite funcione—dijo Ranxa nada más quitarse el mono de protección ultravioleta—y que la parte reptiliana de tu cerebro humano que no quisiste modificar no me traiga disgustos esta noche.
 

Después Ranxa se río como intentando quitarle hierro al asunto, al mismo tiempo que yo me daba una ducha de isótopos mejoradores aderezada de haces de luz regenerativa, escuchaba a Ranxa conectar el programa lingüístico del aparato a alguna de las lenguas que conocíamos en la tierra.
 

–Parece que tuviera un collar—comentó de uno de los invitados al debate.
 

–Es un dispositivo en la garganta, como un botón que abriera algo.
 

–¿Seguro que estamos viendo una forma? Tal vez no sea más que un tipo de onda energética corpórea, un ente de plasma.
 

 

Ranxa volvió de nuevo a su paranoia:
 

–Parece que tuviera un collar.
 

Miré a aquel sujeto, a través de todas sus secuelas tenía unas piernas que parecían pelos metidos en sus botas. Contesté:
 

–No, pero es como si hablara con su cuello.
 

El fanatismo discursivo de aquel ser televisado me resultaba inquietante, parecía estar disfrutando de lo que era su momento…
 

–Paladea las simas más allá del dolor—dijo el ser de los pelos y el collar–, se encontraba abotargado pero consciente cuando lo encontramos—el extraño ser se toco un apéndice de su cara que debería ser un ojo–, lo trajimos enseguida con nosotros y a mitad de camino comenzó a nombrarnos por nuestro nombre y a decirnos cosas de nuestro pasado que ya habíamos olvidado. Cosas oscuras sin solución. Al alejarnos se volvió a una señora vestida de verde y le predijo su futuro. Le dieron un alto al suelo pero sus ojos se transformaron en un robot, sus pensamientos me sabían a sangre—el extraño ser se quedó un momento reflexionando–: a sangre.
 

Aquel tipo me pateaba los testículos, era un enorme boll de comida desechable lleno de grasa y se atrevía a emitir juicios en referencia a no sé qué tipo de valor atribuido a la raza de su inteligencia.
 

–¡Vaya a dónde voy no puedo evitar quién ser, pero que me aspen si comprendo a este engendro!—proferí.
 

–¡Ya volverás a ver tus nenas con el pelo azul!—gimió mi compañera poniendo voz de policía–¡Ay, qué cansado estás!
 

Y se tumbó sobre la cama. Me acerqué a mirar sus rizos, tenía siluetas, de cuando en cuando la naturaleza estilaba. La maleza de afuera se convertía en un chicle y ese mismo chicle se convertía en pasta y humo y después en materia, luego en una pálida vegetación y después en maleza.
 

–¿Te resulta extraño su mecanismo de evolución, verdad?—me dijo ella desperezándose echada–¿Qué harías tú si no pudieras sobrevivir de otra forma?
 

 

Me acongojé pensando que estábamos sobre un planeta que no era un ente vivo sino una forma holográfica aleatoria cuya dimensionalidad hacía el instrumento de la diversión de una criatura nanogenética de primer orden, implantada en nuestro cerebro como las drogas RND, y que variaba junto a un programa exterior la hediondez de unos planetas por su especie diseñados y que eran mortales de necesidad para nuestros sentidos. El resultado es como decorar un excremento con un sprai de purpurina. Yo siempre he dicho que con las llamas se hizo el dolor, pero aquellos rojos escaparates no se me hacían soportables, volví a mirar hacia el televisor. El siguiente elemento tenía una corona de energía como una boina de salchichas mirando para su cabeza. El resto del fulano un poco más que eso: dos pares excelentes de extremidades y unas ojivas en sus mejillas de las que parecían sobresalir unos látigos. Al parecer los mekenianos se enzarzaban con ellos para hacer el amor ¿Pero qué se puede esperar de una especie parásita?
 

–Chupa tela—dijo mi compañera desenchufando el aparato–, y tenemos que recuperar la calefacción.
 

A través de los siglos la energía ha sido siempre la misma y a través de los siglos los caseros se han encargado de economizarla, y en un hotel de las estrellas no va a ser menos, la energía de la onda del láser no es asequible y sin embargo debajo del lavabo había un cartel con una luz verde que se iluminaba poniendo “Gracias compañero” sólo cuando conseguías orinar en el centro de la taza. Todo formaba parte del tejido de un mundo paranoico que había traído el siglo XXI y que heredamos de aquel entonces, ahora todo es un contubernio de luces alumbrando las fosas nasales en busca de simplezas sin precedentes como nugas sin casa, exiliados mifonditas y demás micromundos  de seres de universo milimétrico pero que con la globalización mundial de las comunicaciones intergalácticas podrían ser enemigos del sistema capaces de propagar la peste nuclear sobre cualquier estrella. Imagina un Estado Terrorista en medio de tu sucia nariz, incluso dentro de ella. ¡Y decían que de cerca eran bellos con ojos de antílope y sin embargo tenían tecnología que les llevó a hacerse tan pequeños que yo no los vi nunca! Los nugas eran un pueblo sin evolucionar cuando llegamos hasta ellos, pero adquirieron rápidamente conocimientos de nuestra tecnología y a hacerse invisibles, pero no inexistentes. Cuando en las guerras wolfe quisimos destruirlos no los hallamos nunca, pero estaban allí, en un grano de arroz. ¡Y nosotros creyendo que imitarían nuestros conocimientos de parar las balas con los dientes! Desde luego para mí está muy claro que el planeta Radón les ayudó con su gel estupidizante que pusieran en las pastas de dientes, no podíamos dejar de sonreír y de darnos la mano en el despacho de la ONU pero con las encías dolidas porque la pasta era adictiva y con la idea alterada de que un pueblo que no está dispuesto a matarse entre sí está dispuesto a luchar contra los otros. Todos llevamos con nosotros al enemigo, somos nosotros. Cuando trabajaba para una empresa privada, los últimos cuervos vivos de los que disponía la humanidad golpeaban con sus picos el cristal de mi ventana, pájaros cuyas alas vistió la muerte me hacían recordar que probablemente mi abuelo había sido el último niño en conocer a un hombre sordo. Admiraba esa época en la que la vejez existía y la carga de años descomponía poco a poco las capacidades del cuerpo, ahora, la vejez era un tema recurrente de las películas y la literatura e incluso existen drogas que han sido creadas con el objeto de reproducir los achaques de la vejez y aunque una vez probé una y sólo conseguí chochear, lo cierto era que mi generación y yo sentíamos curiosidad por experimentar la decadencia y la decriptud más que otra cosa y las que nos siguieron no hicieron sino disparar su curiosidad. Llegó un verano en el que los simuladores de vejez se vendieron tanto como los de sexo y sensaciones intrauterinas, aquellos días yo no tenía vacaciones y ahora me siento como si las hubiera recuperado. Quizá el hotel de las estrellas proporcionado para mi trabajo con la colonia fuese las primeras vacaciones importantes de mi vida.
Me sentía feliz con estos pensamientos y mi felicidad fue total cuando miré a mi compañera dormir con los hombros desnudos entre flores tristes y muertas, parecía un juguete que alguien hubiera guardado en un lugar silencioso.
Me puse un antifaz para leer sus pesadillas, mi única droga era mirar en el interior de la mente de las mujeres, sus especiales desvelos oníricos durante el sueño. Al fin y al cabo el antifaz se activaba con una frecuencia de sueño adecuada. Cerré los ojos para ver su sueño. Estaba en un lugar en que era limpia y transparente, su piel brillaba como el filo de un cuchillo afilado, había agua dentro de ella y alrededor, por un momento me pareció serena y dulce. Sus ojos se reproducían en un cristal miles de veces. Dicen que los gemidos de placer y dolor son parecidos pero una mancha de sonido hacía desaparecer las emisiones de voz de su boca, sólo la recuerdo abriéndose en la luz para luego caer en la oscuridad y ver brillar sus ojos una y mil veces reproducidos, quizás un sentimiento de culpa inexpresable por haberse injertado el ojo frontal color violeta, pero ese no era su color, creí reconocer el gris de mis propios ojos y su forma… ¡Sí, eran mis propios ojos observándome! Ella sabía que yo tenía conectado el dispositivo para entrar en sus sueños.
 

–Yo también fui adulta—dijo Ramxa arrancándome el antifaz–, antes de volver a ser una niña traviesa que comprende tu indiscreción.
 

Entonces me sentí perdonado, pero había sido demasiado curioso y eso me pesaba:
 

–Lo siento—dije.
 

Nunca he besado los pétalos de una flor, no he sido un tipo sensiblero, pero la intimidad a la que me había dado acceso sólo podía significar que me apreciaba, hasta entonces había envidiado la ilusión en los hombres, desde aquel día comprendí que la gente encuentra sus motivos, motivos para avanzar o para seguir estando como está, pero motivos.
 

–Quiero que veas esto, es un cuerpo sin figura—mi compañera se puso en pie delante de mi vista—, y esto es lo único que tengo—dijo haciendo el gesto de abrirse la cabeza en dos como si fuera un naranja–. Y ahora no quiero volver a verte jamás en mi mente cuando sueño.
 

–No te preocupes—la calmé.
 

Luego se hizo el silencio y volvimos cada uno a nuestra cama, tranquilos y sabios, ilesos de la batalla del amor.
Al día siguiente tenía tan mal aspecto que le pareció que me había quedado dormido con la ropa puesta:
 

–Buenos días, lector de sueños.
 

–¿Te encuentras preparada para el viaje?
 

–Quisiera que fuera como tiene que ser.
 

El viaje transcurrió con normalidad, el hiperespacio es fácil de alcanzar a velocidad de la luz. Las manifestaciones a favor del ente encontrado se sucedían sin cesar, a un nivel galáctico se había interpretado su aparición como una señal de algo. Decían que su presencia iba a parar todas las guerras, otros decían que vendría a traerlas, otros que su llegada era un acto de amor, otros que sólo supondría desgracias. Yo no opinaba nada, me sentía receloso. Tenía miedo de que mis prejuicios por lo sucedido pudieran interpretarse como una exquisitez de mi carácter, mi inteligencia no era tan refinada como para no poder necesitar  expresar lo que siento.
 

El caos se extendía, las sirenas de vehículos policiales y la maquinaria pesada de diversos ejércitos se encontraban allí, la zona más que protegida estaba custodiada, el monte Tbur era una ciudadela inexpugnable. Miles de personas de todas las creencias, razas y planetas se habían dado cita allí. La ostentación de los enviados oficiales y la prensa contrastaba con la penuria de los peregrinos y monjes de todas las estrellas. En el aeródromo era difícil rechazar los papeles de información, publicidad, y propaganda política que caían en tus manos por medio de infinidad de repartidores y emisarios, ya en la zona álgida el flujo de estas gentes había descendido, quizás producto del orden militar.
 

–Vamos allá—me animó mi compañera.
 

Cuando llegué a la zona pensé que todos deberíamos ir tocándonos la cara, ir contagiados de algún virus mental, sentir la necesidad de percibir nuestro propio cuerpo, su respiración sigilosa. Pensaba en ello inconscientemente porque había leído en una octavilla “Una extraña enfermedad viene para morir” Yo no sabía que mi compañera ya estaría al corriente, además ambos llevábamos nuestras cámaras conectadas en la pupila, todo lo que veíamos y pensábamos se almacenaba en una base de datos a miles de millones de años luz.
Decidimos preguntar a un agente.
 

El policía se hacía un lío para tratarnos de usted y explicarnos lo sucedido:
 

–Los primeros que llegaron iban armados con subfusiles y armas con elementos tóxicos, luego vinieron los hombres de la ciencia dando coordenadas y enfundados en plásticos. Les estábamos esperando a vosotros pero como pueden ver la situación no está controlada.
 

El policía desplegó sus brazos para seguir dando órdenes pero ya estábamos lejos del ángulo de su visión, el planeta debería tener alguna estructura suprainteligente que permitía a los miembros de nuestra comunidad identificarse entre sí o al menos identificarnos a nosotros. Los seres vivos recién llegados se mostraban como tocados por una luz especial, nos fijamos en un grupo que parecía estar efectuando una extraña danza.
Nos quedamos un tiempo como hipnotizados con su arte que tenía el don de transferirse a los más cercanos.
Habían llegado a impresionarnos, todos a su alrededor se movían deslizándose como mágicamente o de espaldas, todos tenían un sistema perfecto de actuación, una excusa brillante casi todo el tiempo pero nada había sobrevivido, el planeta era un solar desierto horadado por máquinas. Nos dirigimos hacia un lugar más recogido, un extraño surtidor de alguna substancia desconocida proveía de elementos vitales a un grupo extraterrestre que no me era del todo ajeno a mí, quizás ya habíamos coincidido en otras misiones. Una vez activado el sistema de traducción conseguimos establecer contacto. El que parecía tener más edad se dirigió a nosotros mientras libaba ese extraño elemento:
 

–Creo que dijeron de ella que era una preciosa niña con las medias azules y que su pelo era como del color de la luna y sus ojos eran como dos luceros plateados, estaba quieto y sonreía en su sueño de mil años.
 

A nuestro paso las impresiones sobre la venida del extraño ser se fueron sucediendo en una cascada de informaciones a cuál más subjetiva:
 

–Era un ser proveniente de un espejo, era el ser que ocupa los espejos cuando nosotros no estamos ahí para reflejarnos
 

–Era un niño y era otra cosa pero era bella y la otra cosa era eterna y el niño no tenía años.
 

–Los que lo habían visto se apiñaban en torno a nosotros, casi todos habían regresado con él, lo llevaban consigo pero no pudimos verlo, había muchos y cada uno tenía el suyo y él estaba con todos.
 

–Era la reina vegetal y la rosa sonámbula, era el cadáver de un dios extinguido, era el representante de una raza de seres de alas membranosas…
 

Cada vez más confundidos, Ranxa y yo nos acercamos a la ladera del monte Tbur, jamás habíamos visto nada igual. Una estatua enorme y recubierta de vivos colores se erigía majestuosa mirándonos, luego una construcción similar a la de los jardines colgantes de Semiranchs en el reinado de Nabucodonosor. Era como estar en el centro romántico de la Babilonia del dos mil quinientos antes de Cristo con sus almenas y torreones, como asistir al milagro ocurrido en la vieja Mesopotamia terrícola en el año dos mil cuatro de nuestra era. Creí desfallecer. Un eminente científico estaba siendo entrevistado por un grupo de periodistas y nos confundimos con la multitud que curioseaba:
 

–Ya hace mucho que el mito étnico ha vencido a la responsabilidad democrática, esto es un paso más, el mito se materializa, se coorporiza y emerge de la conciencia inconsciente al flujo racional de la ciudadanía.
 

El hombre barbado era medio artefacto y medio mentalista, pero de origen humano-modificado. Muy listo, me recordaba a las voces que nos avisaron en La Tierra de que la Tercera Guerra Mundial vendría propiciada por intelectuales que apoyarían los nacionalismos terroristas más fanáticos desde sus cátedras.
Alguien le pasó una foto tamaño enorme con algo indescriptible.
El científico dio esta imagen a la prensa.
 

–¿Entonces usted creé que lo que todos vemos no existe?—le preguntaron con admiración incrédula unos viejos androides deteriorados de una cadena privada.
 

–Es muy posible… Puede que todo lo que esté sucediendo lo hayamos creado nosotros, podría tratarse de un caso de histeria colectiva ¡El espíritu y la razón no van juntos! ¡El papel de la ciencia va a un lugar determinado!
 

Uno de los androides periodistas se dirigió a un curioso:
 

–Este falso mortal, cuyos tejidos se están empezando a descomponer vivió en la isla del cielo y se cegó esperando—el periodista señaló a un hombre con los ojos saltados de sus órbitas—sin embargo la afluencia de peregrinos al lugar es incesante, lo que están pisando mis manos es maná, camino a cuatro patas sobre esta superficie sagrada ¿Usted que opina de todo esto?—el periodista se puso en pie.
 

–Soy una máscara, ciudadano. Hasta entonces había creído en valores, ahora creo en creer, mi mente—apartó un dispositivo del interior de su cráneo—está estigmatizada, pero yo voy a ser un punto de encuentro.
 

–¿Con quién?
 

–¡Por qué!—respondió la máscara–¡La pregunta es por qué!
 

Pasaron a dirigirse a cámara y presentar su nueva emisión:
 

–Hoy en “Soñar con el jamón preparado para abrirles” un programa de la extensión desconocida y el absurdo, nos ayudaremos a abrir nuestra mente a los seres superiores que gobiernan los otros universos mientras nosotros hacemos régimen
 

Me aparté de las cámaras de la TV, no creía que el ayuno nos llevara al misticismo aunque sociedades enteras lo practican, argollas de piedra colgaban de la escalera de torreón. Me quedé mirando la materia que las conformaba.
 

–Están hechas de odio—me dijo un peregrino–, como debía de haber sido el alma de los hombres, pero no resistirán los envites de una multitud furibunda.
 

El peregrino señaló hacia el ocaso, donde empezaba a aglomerarse una turba mugrienta y multicolor de cabezas parlantes y piernas que caminan. Algunos hacían sonar a lo lejos extraños instrumentos, la cháchara se convirtió en un bramido de indignación, el fin del mundo parecía ésto y  ninguno de los seres se miraba con la alegría de entrever un nuevo comienzo.
Comprendí que estábamos condenados.

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12 Abril 2010

ESE HOMBRE


  

Las estrategias de la mente para abrirnos las venas del odio y supurar en ellas rencor y apatía, deslizándonos como sombras por los restos del alma cercenada y dolida que sigue existiendo después de muerta y todo ello en medio de la hecatombe y el genocidio y de los campos de concentración que van a llegar a existir. Masas aborregadas de televidentes cuya gloria es salir algún día en la televisión pero con calcetines de los chinos y gafas de Afeliu. Miedo que se proyecta en el miedo, manchas de humedad en las paredes, la lluvia que no cesa interminablemente cayendo sobre las fontanelas no cerradas y las tiernas molleras. Pero existe un hombre que escribe para vomitar sobre todo ello y ese hombre es duro, genial y luchador. Ese hombre se ha hecho duro, genial y luchador con el tiempo y su objetivo es cada día ser más duro, más genial y más luchador. Por eso ese hombre tiene una libreta, en esa libreta apunta todo lo que hace. Es una libreta para apuntar sus actividades culturales, ese hombre quiere ser más culto y más inteligente y quiere hacer cosas. Pero la lucha de ese hombre es contra la apatía, la depresión y el sentimiento de culpa.

Ese hombre predice terremotos y megatsunamis, predice el fin del capitalismo y la tercera guerra mundial. Ese hombre es un Mesías constipado que cruza en rojo los semáforos, pero ya no tiene miedo.

Ese hombre sabe que el final está cerca pero sigue escribiendo su novela, no le ve sentido a las cosas pero hace que su vida tenga un sentido.

Ese hombre navega mucho por Internet y a él no pueden engañarle pero porque es muy bueno todo el mundo quiere aprovecharse de él y pedirle cosas.

Ese hombre odia el trabajo y piensa que en esta vida habría que vivir sin trabajar y dedicarse sólo al arte y nada más que al arte.

Ese hombre no se aburre porque siempre tiene cosas que hacer pero su vida ya no tiene emoción, le suelen decir que disfrute más de la vida, de su salud, de la familia; pero él es un hombre que vive sin ilusión.

Ese hombre estuvo enamorado varias veces y cuando lo estuvo su vida fue interesante y tuvo un sentido, vivía para conquistar a la mujer amada y no hacía otra cosa. Ni siquiera estudiaba o trabajaba, sólo vivía para conquistar a la mujer que amaba y se olvidó de sí mismo y de crearse un futuro, ahora lo está pagando.

Pero luchar por la mujer que amaba le enseñó que la vida es luchar y aunque ahora no quiera luchar porque la vida en el mundo que se acaba es una vida sin esperanza, siempre dice “Bendito Dios” y por lo menos tiene con él su fe.

Ese hombre soñaba de niño con autobuses que volaban y tenía mucho corazón por eso sabe que hay gente que es muy buena y no ve sólo la maldad del mundo, sabe que hay gente que hace cosas por los demás y que no vive sólo para autosatisfacerse.

Ese hombre ve que cuando llega el fin de semana los jóvenes salen a la calle como ganado a emborracharse y a drogarse y a desperdiciar su vida, pero sabe que él era hace años como esos jóvenes y entonces se pregunta:

¿Qué es lo que hace que no seamos buenos los unos con los otros, que nos llenemos de soberbia y conciencia de superioridad y que veamos al prójimo como un instrumento de placer o un fin para conseguir nuestros objetivos?

¿Qué es lo que hace que no podamos soportar a la gente, que la gente nos enferme, que queramos incluso su aniquilación de tanto desprecio que nos causan las personas?
¿Qué es lo que hace que deseemos incluso el fin del mundo porque este mundo nos desagrada profundamente y busquemos siempre noticias en las que se nos diga que el fin está cerca y que todos vamos a morir pronto?

¿Qué nos lleva a escribir un texto como éste?

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